Generalmente,
la dependencia, aunque hasta ahora no nos hayamos dado cuenta, es un fenómeno que
a casi todos nos ha tocado vivir en un momento a otro de nuestras vidas. ¿Quién
no se ha sentido morir por desamor? ¿Quién no se ha sentido afectado por los
problemas de alguien querido? ¿A quién no le ha afectado nunca una crítica o
actitud de rechazo de otra persona?, esto es normal y forma parte de nuestra
vida cotidiana. Cuando empieza a ser preocupante es cuando NUESTRA ENERGÍA y
NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO, sube y baja según lo que HAGAN O DIGAN otros, cuando
tenemos problemas a la hora de relacionarnos con los demás y cuando estos se
convierten en una preocupación constante y obsesiva de tal forma que dejamos de
ser dueños de nuestros actos y pensamientos y todo nuestro ser gira en torno a
las necesidades o a los problemas de otras personas, cuando creemos que la
PRESENCIA CONTINUA y la ayuda de la otra persona son NECESARIAS para sentirnos
seguros.


¿Sabes poner límites?


Los
limites son esas fronteras que dicen: “Oye, hasta aquí puedo llegar. Esto es lo
que voy a hacer o no hacer por ti. Esto no lo voy a tolerar de ti”.


Es una
señal que nos ayuda a separar un territorio de otro, y aplicado a las relaciones,
es desarrollar nuestra singularidad para marcar con claridad nuestro territorio
personal.


Sin
embargo, a veces es complicado saber cómo ponerlos, decimos SI tantísimas veces
al otro cuando en realidad queremos decir NO, hacemos cosas que nos dañan por
hacer felices a otros… y ahí es cuando nos estamos fallando a nosotros
mismos.


La mayoría
de las personas dependientes inician sus relaciones con límites, pero cuando la
relación se va desarrollando, van cediendo, retrocediendo y tolerando cada vez
más. Y los límites SIEMPRE HAY QUE PONERLOS. Cuando es NO es NO.


¿Sabes poner fin a una relación?


Todos
hemos experimentado pérdidas a lo largo de nuestra vida probablemente, alguna
vez hemos sido rechazados y eso es algo que duele. El problema viene cuando magnificamos
nuestro dolor y creemos que no vamos a poder soportarlo: “no podría soportar la
idea de estar sin él/ella”. “Si él/ella me deja seguro que me moriría”
… etc.


Nos
acostumbramos a mantener relaciones autodestructivas porque nos da miedo no
poder soportar el dolor. Mantenemos estas relaciones no por lo que nos aportan,
sino por el miedo a estar solos, a no encontrar a otra persona.


Si no te
hace feliz, no es para ti. Déjalo ir y ábrete a nuevas experiencias. Quiere
bien a quien te quiere bien.


¿Sabes experimentar la auténtica
intimidad con él/ella?


La
intimidad nos revela ante los demás quienes somos realmente y deja al
descubierto nuestras heridas emocionales, temores y resistencias, nuestra
verdadera forma de ser, de comportarnos, de pensar y de sentir.


No vendas
la imagen que los demás desean de ti. Deja que conozcan tu esencia, es lo más
valioso que les puedes aportar.


¿Practicas juegos psicológicos?


Normalmente
son una vía indirecta para tratar de satisfacer nuestros deseos y necesidades,
son conductas manipuladoras que hacen que dos personas se relacionen en términos
de desigualdad.


Aunque
creas que de esta forma vas a conseguir lo que quieres más fácilmente que si lo
pides abiertamente, lo cierto es que resulta menos probable que lo consigas.


El juego más
preferido es el de rescatador y cuidador, siguiendo las reglas de este juego,
el lema es: “tus deseos son órdenes para mí. O “tu problema es mi problema”,
vamos arreglando los asuntos de los demás, les aconsejamos y nos preocupamos
por ellos, nos sentimos responsables y hacemos todo lo posible para solucionar
sus problemas, luego nos disgustamos y enfadamos, acusando a la persona a quien
tan “generosamente” hemos ayudado… Al final podemos acabar sintiéndonos una pobre
víctima, utilizada y dolida…


Ayuda
cuando te lo pidan, a veces las personas no necesitan nuestros constantes
cuidados…


¿Das para obtener algo a cambio?


Lo que en
las relaciones dependientes parece ser amor altruista y desinteresado a menudo
no lo es, como personas dependientes entregamos un amor condicional. La idea
es: “Si hago lo que los demás desean obtendré lo que yo deseo”.


“Haz bien,
y no mires a quién”.


¿Intentas cambiar o controlar a los
demás?


La mayoría
de las veces intentamos cambiar a la otra persona para que se adecue a la fantasía
que nos hemos creado de cómo debe ser la relación.


Tendemos a
responsabilizar a los demás de nuestros problemas, quizá porque nos resulta
demasiado complicado cambiarnos a nosotros mismos, deseamos que cambien los que
nos rodean y nos aporten felicidad y seguridad pasando por alto que nadie
excepto TU puedes responsabilizarte de TU bienestar o malestar.


¿Necesitas a los demás para
sentirte completo/a?


Pensamos
que son los demás, los que tienen el problema porque no saben llenarnos, no
saben hacernos felices, ni darnos lo que necesitamos, cuando los que verdaderamente
tenemos el problema SOMOS NOSOTROS.


Hemos de
empezar a entender que NADIE puede llenarnos ni hacernos felices, si no lo
hacemos primero nosotros mismos, y que sólo siendo felices con nosotros podemos
ser felices en compañía.


¿Buscas la propia valoración en los
demás?


Al igual
que los niños pequeños vamos por el mundo en busca de personas que nos amen
siempre, de forma total y absoluta sin reservas, sin embargo, tú no te quieres
de forma total y genuina…


La imagen
que tenemos de nosotros mismos desempeña un papel IMPORTANTE en el Éxito de
nuestras relaciones. Empieza a trabajar tu autoestima y valórate tu cada día.


El equipo de Psycospirity

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