El perder su trabajo puede ser uno de los eventos más dolorosos y traumáticos que tenga que soportar. Puede afectar cada aspecto de su vida, desde sus relaciones interpersonales hasta su ciclo de sueño. Puede causar sentimientos de enojo, incompetencia, temor, vergüenza, fracaso, aislamiento e incomodidad, entre otras cosas.
De hecho, si permanece sin trabajo por un largo período, podría desencadenarse una depresión de tipo circunstancial.
 “La pérdida del empleo es una de las experiencias que podemos llegar a sufrir que producen mayores cambios en la vida. Al efecto negativo que ello ejerce sobre las personas sólo lo supera la pérdida de un ser querido o la ruptura de la familia”, dijo Fred M. Riley,

 Muchos profesionales sienten que sin contar la muerte de un hijo o el divorcio, la pérdida del trabajo es el acontecimiento más terrible en la vida.

Lo que hace que la pérdida del trabajo sea tan traumática es el golpe destructivo que recibe la autoestima. Cuando se encara un despedido, cualquiera sea la razón, el mensaje de fondo o subliminal que posiblemente uno recibe es: “Soy un fracaso. No soy lo suficientemente bueno. Sin importar cuál sea la situación económica, si fuera bueno, no me hubieran echado”.

A raíz de la pérdida de empleo, nuestra
autoestima se ve afectada, se producen cambios en nuestro autoconcepto y en la percepción que tenemos de cómo nos
ven los demás (Kelvin y Jarret, 1985), y si la situación se prolonga en
el tiempo, puede dar lugar a que desarrollemos problemas más serios como
depresión y trastornos psicosomáticos.

Las diferentes fases por las que pasamos son:

.1 – FASE DE CHOQUE:  Esta
fase, corresponde al impacto inicial que nos produce la noticia de que
nos despiden, la empresa cierra, en definitiva que nos quedamos sin
trabajo. Como características principales tenemos:
→ Sentimiento de desorientación y confusión.
→ Sensación de fracaso.
→ Incapacidad de hacer planes para el futuro.
……….
2 – FASE DE LIGERA RECUPERACIÓN: Una
vez pasado el impacto inicial a la noticia de pérdida de empleo,
tenemos la sensación de que no pasa nada, es decir, es un momento que
consideramos como “estar de vacaciones”, lo que en realidad es:
→ Optimismo irreal.
→ Sensación de no estar desempleado.
→ Percepción temporal de la pérdida de empleo.
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3 – FASE DE REACCIÓN: En
este momento nos damos cuenta de que no podemos seguir viviendo la
situación como unas “vacaciones” y nos puede asaltar el temor de estar
sin trabajo durante mucho tiempo. A raíz de esta sensación, de pérdida
de control de la situación, es cuando llevamos a cabo toda una serie de
acciones para encontrar trabajo, con las consiguientes experiencias de
fracaso en la búsqueda de un nuevo empleo.
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4 – FASE DE FRACASO: Situación
a la que podemos llegar cuando todos nuestros esfuerzos en la búsqueda
de empleo fracasan, pudiendo provocar: pesimismo, ansiedad, melancolía,
irritabilidad incluso trastornos psicofisiológicos. Esta fase durará más
o menos, dependiendo de factores como: apoyo social y la capacidad de
 afrontamiento personal.
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5 – FASE “INDEFENSIÓN APRENDIDA”:
La identidad social que teníamos como trabajadores, se transforma, y
adquirimos una nueva “identidad como desempleados” la cual se
caracteriza por:
→ Fatalismo (sensación de que la situación no va a cambiar se haga lo que se haga).
→ Búsqueda de empleo esporádicamente sin ninguna esperanza de éxito.
→ Se tiende a vivenciar el paro como un fracaso social, lo que puede conducirnos al aislamiento.
→ Aparición de sensación de vacío y falta de sentido.

 La forma de reaccionar ante el desempleo dependerá entre otros factores de la personalidad de cada uno.
Hay quienes con inmediatez empiezan a movilizarse para salir de esa
situación, actuando de forma positiva y esperanzada, confiando en sus
posibilidades, y otros, por el contrario se sienten
hundidos y sin
fuerzas para iniciar la búsqueda de empleo, pierden la confianza en sí
mismo y en sus capacidades.
No obstante, hay una serie de sentimientos comunes que sufren quienes han perdido su trabajo. Entre ellos destacamos los siguientes:

  • Sentimiento de vergüenza.
    La persona desempleada suele sentirse avergonzada por esa situación,
    responder a la simple pegunta “¿en qué trabajas?”, les produce malestar.
    Este sentimiento surge tanto por el hecho de estar desempleado como por
    tener que buscar un empleo. La intensidad en que se sufre dependerá de
    diversos factores como la edad o el tiempo que lleve desempleado.
  • Sensación de fracaso.
    Es frecuente encontrar personas desempleadas con sensación de fracaso,
    por no haber logrado permanecer en ese puesto de trabajo, con la
    sensación de haber fallado.
  • El sentimiento de culpa: También es frecuente ante estas situaciones. Muchas veces la propia
    persona llega a culparse por es situación, pensando que no ha sido lo
    suficientemente válido en el desarrollo de sus funciones y no ha sabido
    mantener su puesto de trabajo, sin tener en cuenta los factores externos
    que han podido generar esa situación como la necesidad de reducir
    plantilla o el cierre de la empresa.

El desempleo no afecta por igual a todas las personas,
su efecto no es comparable en una persona joven e independiente que ha
perdido su empleo con un padre de familia que tiene que hacer frente a
los gastos familiares.
El padre de familia no solo deja de
ingresar dinero en su casa, sino que además considera que su rol de
cabeza de familia queda desvalorizado, se siente impotente y frustrado.

 ¿Qué podemos hacer para afrontar el desempleo?

A continuación se presentan algunas sugerencias de cómo superar las
inclinaciones y sentimientos naturales, pero contraproducentes, que
pudieran impedirle realizar una búsqueda de trabajo efectiva:

  1. Busque un mentor. Permita que otros le ayuden. Encuentre y
    pídale a un amigo o compañero de trabajo que sirva como su tutor o
    mentor en la búsqueda de empleo. Interactúe con esa persona al menos dos
    veces a la semana.
  2. Trace un plan de búsqueda con su mentor y luego cúmplalo.
  3. Prepare una declaración de tipo “Yo en 30 segundos y compártala con todas las personas que conozca.
  4. Sea emprendedor.
    No se quede sentado en su casa a esperar que el teléfono suene y
    anuncie la oferta de trabajo perfecta. Actúe para que se haga realidad.
  5. Comience bien la mañana. Levántese a las 7 de la mañana todos los días, desayune con su familia, revise su “lista de cosas por hacer” y cúmplala.
  6. Salga de la casa.
    Aunque sea tentador, no se quede sentado en casa en sus pijamas
    buscando trabajo en internet hasta el mediodía. Según los expertos, sólo
    el 7% de todos los empleos se encuentran a través de internet.
    Levántese, vístase para posibles entrevistas, haga todas las llamadas
    antes de las 9 de la mañana y salga de casa antes de las 9:30.
  7. Haga ejercicio
    al menos 20 minutos al día, y 5 días a la semana. El hacer ejercicio es
    un antidepresivo natural que libera endorfinas en su organismo y le
    ayuda a mantener la actitud positiva y el alto nivel de energía que
    necesita para tener éxito en las entrevistas. Aliméntese saludablemente.
  8. Solicite la asistencia del gobierno según sea apropiado.
    Al momento del despido, solicite inmediatamente beneficios de
    desempleo, créditos de impuestos y otras ayudas que ofrezca el gobierno,
    si lo considera apropiado.
  9. Hágase la idea de que la búsqueda de trabajo es un empleo en sí.
    Entonces dedique al menos 30 a 40 horas a la semana a buscar empleo. Si
    no dedica el tiempo necesario, estará sin trabajo por bastante tiempo.
    Fije un mínimo de cinco entrevistas o visitas a compañías por semana.
  10.  Sonría. ríase, ponga todo su empeño para mantener el buen humor.
    Nadie quiere emplear personas malhumoradas. Continúe socializando.
    Salga de casa y reúnase con clientes, personas de su red de contactos u
    otras personas al menos dos veces a la semana. Juegue con sus hijos y
    sus mascotas diariamente.
  11.  Considere buscar trabajo de medio tiempo y temporal.
    Considere la idea de aceptar un empleo de medio tiempo o trabajar como
    consultor de empresas dedicadas a su especialidad. Los que ya tienen
    empleo tienen más cualidades para conseguir trabajo. Independientemente
    de la posición que acepte, ya sea que trabaje por debajo de su nivel de
    aptitud o medio tiempo en su área de especialidad, ello generará
    ingresos inmediatos y le ayudará a aliviar parte de la presión mientras
    busque empleo. 

Recuerden que lo mas importante es nuestra actitud ante las cosas.

MªCarmen Martínez
Directora de Psycospirity

El equipo de Psycospirity

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