Las personas difíciles son aquellas que tienen actitudes
irracionales frecuentes, intensas y duraderas. A veces podemos escapar de
ellas, pero la mayoría de las veces no podemos, ya sea porque se trata de un
jefe o un familiar cercano…


Existen varios tipos de personas difíciles:
·        
Irascibles:
o  
 Se
enfadan con mucha frecuencia e intensidad. 
o  
 Magnifican cualquier fallo de los demás.
o  
Se quejan constantemente.
o  
Interpretan negativamente cualquier conducta
neutra.
o  
Les cuesta considerar otros puntos de vista.
o  
No aceptan críticas y actúan de manera defensiva
y hostil ante las mismas. 
·        
Pasivos
agresivos:
o  
 Mantienen
una actitud hostil pero encubierta.
o  
 Se
comportan de manera perjudicial para quienes les rodean pero simulan que no se
han dado cuenta o lo hacen en contra de su voluntad.
o  
Suelen mostrarse malhumorados y huraños y son
poco asertivos. 
·        
Las que maltratan
a los demás o disfrutan haciéndoles daño:
o  
 Algunas
son “lobos disfrazados de corderos”.
o  
Encuentran a sus víctimas desprevenidas y pueden
usar su poder de convicción sobre otras personas, para ponerlas en contra de
aquellas a la que quieren hacer daño. 
·        
Tramposas:
o  
El tramposo tiende a conseguir sus objetivos sin
respetar a los demás, haciendo cualquier cosa para conseguirlos.
o  
Para ellas el fin siempre justifica los medios y
lo importante es ganar.
o  
Creen que son más inteligentes que los demás por
actuar así. 
·        
Críticas:
o  
 Están
pendientes de cualquier fallo o déficit que puedan encontrar en los demás y se
encargan de decírselo al interesado y a cualquiera que les escuche.
o  
 Con ellos
mismos son poco críticos.
·        
Comodones:
o  
 Tienden a
hacer siempre lo que les apetece en el momento, sin tener en cuenta los
perjuicios que pueda acarrearles a los demás y a ellos mismos, a medio y a
largo plazo.
o  
 Adoptan
la posición de máxima comodidad sin reconocer que para conseguir determinados
objetivos, no siempre podemos hacer los que nos apetece. 

·        
Las que tienden
a hacerse las víctimas:
o  
Perciben la realidad en forma distorsionada,
culpando a los otros de sus problemas, comportamientos autodestructivos e
infelicidad.
o  
Algunos se quejan de lo mucho que han hecho o
han renunciado por los demás.


RESPUESTAS
POSIBLES AL COMPORTAMIENTO IRRACIONAL DE OTRAS PERSONAS: 

Existen tres formas de reaccionar ante estos
comportamientos: Agresiva, inhibida o asertiva:
o  
La agresiva:
Les atacamos rechazándoles globalmente como personas odiosas, les condenamos.
Lo interpretamos como un ataque y contraatacamos enfurecidos. Como consecuencia
puede ocurrir que: El otro puede creer que somos irracionales.  Damos mala imagen a otras personas. Dejamos
que el otro determine nuestro comportamiento.  
o  
La
inhibida:
Nos sometemos a sus exigencias o manipulaciones o nos alejamos a
pesar de que nos perjudique.  Como
consecuencia no afrontamos eficazmente los problemas interpersonales. Nos obstaculiza
a la consecución de nuestros deseos y preferencias. Facilita que se aprovechen
de nosotros. Y perjudica al otro porque lo hará más veces. 
o  
La
asertiva:
Buscamos el momento oportuno para hablarlo y la forma adecuada
para evitar que nos sigan molestando. Diferenciamos el comportamiento no
deseable y la persona en sí. Defendemos nuestros derechos sin atacar al otro.
Mostramos pensamientos y sentimientos. Como consecuencia  afrontamos el problema. Conseguimos nuestros
deseos y preferencias. Favorecemos el futuro comportamiento del otro y favorecemos
el modelado de otras personas. 
La respuesta asertiva
es la que mejores consecuencias positivas nos aporta pero la dificultad en
usarla radica en que nos cuesta mantener la calma ante una conducta irracional.
Es por ello, que es muy importante que aprendamos a mantener la calma para
ayudar a tranquilizar a la otra persona.
¡Que creéis un buen día! 🙂
Anaís Martínez Jimeno.
El equipo de Psycospirity

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