El término distimia se introdujo en el DSM-III de 1980 como un remedio a la desaparición de una categoría de personalidad depresiva porque se pensó que esta era más bien estigmatizante. La idea era incluir personas con síntomas no elevados de depresión, pero que eran permanentes en el tiempo. 

El rasgo principal del trastorno depresivo persistente es un ánimo deprimido que aparece la mayor parte del día, durante la mayor parte de los días, durante al menos 2 años o al menos durante 1 año en los niños y los adolescentes. 

La depresión mayor puede preceder al trastorno depresivo persistente, y los episodios de depresión mayor (TDM)  pueden ocurrir durante el trastorno depresivo persistente, algo que en el antiguo manual DSM IV-TR no se permitía. 

Los pacientes cuyos síntomas cumplan los criterios del trastorno depresivo mayor durante 2 años se deberían diagnosticar de trastorno depresivo persistente además del TDM. 

Los pacientes con TDP describen su estado de ánimo como triste, como con el ánimo “por los suelos”. Como estos síntomas forman parte de la experiencia diaria del paciente, sobre todo en los casos de inicio temprano (aquellos que se describen como “siempre he sido así”), es posible que no se mencionen a menos que se le pregunte al individuo. 

CRITERIOS DIAGNOSTICOS:

A) Estado de ánimo deprimido (en niños y adolescentes, puede ser irritación durante un año o más) durante la mayor parte del día y de los días de la semana durante un mínimo de dos años, acompañado de 2 o más de los siguientes 6 síntomas:

  • Apetito aumentado o disminuido.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Poca energía o fatiga.
  • Baja autoestima.
  • Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.
  • Sentimientos de desesperanza.

B) Estos síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

C) Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ej, una droga, un medicamento) o a otra afección médica (por ej, hipertiroidismo).

D) Durante ese periodo de 2 años (1 año en niños y adolescentes) nunca se ha estado sin los síntomas descritos durante más de dos meses seguidos, pudiendo estar presentes durante todo ese tiempo los criterios completos de un TDM.

E) La historia clínica refleja que nunca ha habido un episodio de hipomanía o de manía.

F) El cuadro no se explica mejor por un trastorno del espectro de la esquizofrenia o de otros trastornos psicóticos.

PREVALENCIA:

El trastorno depresivo persistente es una amalgama del trastorno distímico y del trastorno de depresión mayor crónico del DSM-IV. 

La prevalencia en 12 meses en EEUU es aproximadamente del 0.5%.

DESARROLLO y CURSO:

El TDP tiene a menudo un inicio temprano e insidioso y, por definición, tiene un curso crónico. 

Entre los individuos con trastorno depresivo persistente y TLP, la covarianza de los correspondientes rasgos a lo largo del tiempo sugiere la existencia de un mecanismo común.

El comienzo temprano (antes de los 21 años) se asocia a una mayor probabilidad de trastornos comórbidos de la personalidad y de abuso de sustancias.

Cuando los síntomas alcanzan el nivel de un episodio depresivo mayor, es probable que desciendan posteriormente a un nivel inferior. Sin embargo, los síntomas depresivos remiten menos probablemente en un determinado de tiempo en el contexto de depresivo recurrente que en el de un episodio de depresión mayor.

FACTORES DE RIESGO Y PRONÓSTICO:

Temperamentales: los factores que predicen un peor pronóstico a largo plazo son los mayores niveles de neuroticismo, mayor gravedad de los síntomas, peor funcionamiento global y la presencia de trastornos de ansiedad o conducta.

Ambientales: son factores de riesgo en la infancia la pérdida de los padres y sus separación. 

Genéticos y fisiológicos: no hay diferencias claras entre el desarrollo, curso e historia familiar de la enfermedad. Es probable que los pacientes con TDP tengan una mayor proporción de familiares de primer grado con dicho trastorno que los pacientes con TDM y que tengan mas trastornos depresivos en general. Se han implicado también varias regiones cerebrales, por ej, córtex prefrontal, cíngulo anterior, amígdala e hipocampo y alteraciones polisomnograficas. 

CONSECUENCIAS FUNCIONALES DEL TDP:

El grado en que el trastorno depresivo persistente repercute en el funcionamiento social y laboral varía ampliamente, pero sus efectos pueden ser tan grandes o incluso mayores que los del TDM.

COMORBILIDAD

En comparación con los pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM), los que tienen TDP tienen mayor comorbilidad psiquiátrica en general y de trastornos de ansiedad y abuso de sustancias en particular.

El comienzo temprano se asocia claramente a los trastornos de personalidad de los clúster B (antisocial, limite, histriónico y narcisista) y C (evitativo, dependiente y obsesivo compulsivo) del DSM-IV.

Si te sientes identificado/a con algunos de estos síntomas no dudes en acudir a un especialista.

Anaís Martínez Jimeno

Psicóloga.

AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA) (2014): Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. DSM 5: Editorial Médica Panamericana. Madrid.

BELLOCH A,, SANDÍN B. y RAMOS F. (2020): Manual de psicopatología. Volumen II. McGraw-Hill. Madrid.

El equipo de Psycospirity

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