Este fenómeno, presente en plataformas como Facebook o Twitter y que ha llegado a España, consiste en una serie de “retos” planteados en grupos cerrados en los que se pide a los jóvenes, de entre 12 y 14 años, que realicen una prueba cada día durante 50 jornadas.

La intensidad de los retos va creciendo al pasar de peticiones tan inocentes como comer una determinada cantidad de huevos hervidos o no hablar durante todo el día a otras “exigencias” mucho más macabras, como invocar espíritus o hacerse escarificaciones en la piel en forma de ballena.

“La ‘dificultad’ de las pruebas va aumentando hasta que el administrador pide a los jóvenes que se paren en medio de un puente sobre un solo pie o se queden quietos en medio de carreteras transitadas”, asegura Germán Peña, especialista en redes sociales y docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios de Colombia, quien alerta de que en la fase final del juego se exige a los “jugadores” que atenten contra su propia vida
Durante las últimas semanas se han difundido por diferentes grupos de Facebook, la red social rusa VK y foros como Reddit listados que incluyen las supuestas 50 pruebas que deben pasar los participantes en el juego. No deberían realizarse de forma individual: hace falta un “guardián” o “curador” que supervise las pruebas. En el grupo de Facebook con más de 270.000 usuarios aparecía el siguiente listado:
Los participantes deben realizar una prueba por día. Estas alternan autolesiones  (cortes en brazos y piernas, pinchazos…), privación de sueño (quedarse despierto a las 4:20 o despertarse a esa hora), visionado de vídeos de terror o visitar sitios como azoteas, vías de tren… A los jugadores se les denomina “ballenas azules” y en otras pruebas tienen que interactuar entre ellos o con su guardián.
En la prueba 26 del listado, el guardián indica al participante la fecha de su muerte. Después, hay una prueba que se repite durante 19 días y es una síntesis de las anteriores: consiste en despertarse a las 4:20, ver los vídeos de terror que el curador indique, hacerse un corte y hablar con otra ballena azul. La prueba 50 es “saltar de un edificio alto, tomar su propia vida”.
Ni siquiera está claro el porqué del nombre del reto: la explicación más extendida es que se hace referencia al suicidio de las ballenas que, al igual que otros cetáceos y delfines, acabarían con su vida usando el método de acercarse demasiado a la costa para quedar varados. Esta idea, por cierto, roza a su vez la leyenda urbana, ya que este comportamiento animal, aunque no está del todo explicado, se suele atribuir a errores de orientación.
¿Quién está detrás?  
Según Peña, detrás de este siniestro “juego” se esconden personas con “trastornos mentales” o traumas infantiles relacionados con la violencia sexual o el maltrato que encuentran en la red la forma de “devolver” su sufrimiento.
“Los adolescentes no tienen capacidad de discernir entre el peligro del mundo digital y el real. A esas edades son muy manipulables“, advirtió el experto en redes sociales quien destacó la importancia de que los padres “monitoreen” la actividad de sus hijos en la red.
Los púberes vulnerables, depresivos, que se sienten mal consigo mismos (se ven feos, gordos…), con los demás o con el mundo entrarían en ese juego de manipulación en el que actúa como elemento clave el vínculo con el ‘mentor’. “Se establece esa relación perversa, sadomasoquista, como la de un ‘amante’ que le dice que se corte”. Interviene el refuerzo del mentor -que le anima a seguir superando los retos- hacia una débil víctima, con baja autoestima, que no quiere defraudarle porque busca la aceptación de los demás.
La “alta vulnerabilidad emocional y en las relaciones con los demás” son características proclives que llevan a participar en este tipo de retos o a adherirse a comunidades virtuales con conductas sectarias, corrobora el psicólogo Miguel Perlado, especialista en sectas, que no considera pueda hablarse de organización sectaria en el caso de ‘Ballena azul’.
Al otro lado del juego, el manipulador es un individuo con “nula empatía, frío, calculador y con un afán de cumplir sus objetivos aunque sean dañinos a los demás”, define Pascual. ”Hay dinámicas psicológicas ilógicas e irracionales”, concluye Pascual, que recuerda el llamado síndrome de Estocolmo que lleva a las víctimas a empatizar con su secuestrador o agresor.
¿Por qué hay jóvenes que acceden a estos retos? 
El antropólogo de la Universidad Nacional (UN) de Colombia y Doctor en Sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París Fabián Sanabria explicó a Efe que los jóvenes que realizan este tipo de prácticas “tratan de demostrarse a sí mismos y a los demás que son capaces de ‘ser alguien’ aunque sea suicidándose”.
“La identidad es algo mutante y eso nos sume en una profunda incertidumbre”, sostuvo el profesor, quien agregó que en la actualidad los adolescentes se enfrentan al “laberinto de ventanas que es internet” en el que se juega permanentemente con fantasías, tan funestas como el juego de “La ballena azul”.
A su vez, la directora general del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar de Colombia (ICBF), Cristina Plazas, advirtió a través de su cuenta de Twitter que este “juego” pone en un riesgo la vida de los niños al “retarlos” a suicidarse.
“Hay que partir del contexto de que el adolescente es transgresor, busca los límites de la sociedad; el placer en actos transgresores”, explica la psicóloga Júlia Pascual para entender el funcionamiento del reto suicida ‘Ballena azul’, un juego de manipulación psicológica “perverso y muy placentero”. “Están en un proceso de cambio muy grande que les produce malestar y sufrimiento”.
La segunda clave, agrega la experta, es que son “muy influenciables” por los ídolos que admiran, a los que siguen sin pensar. “Están inmersos en la construcción de su personalidad y están hechos un lío. Es un etapa de riesgo para la salud mental, depende de cómo gestionen ese proceso de cambio”.
La psicóloga, directora del Centre de Teràpia Breu Estratègica de Barcelona,afirma que cualquiera, depende del momento que esté atravesando, podría engancharse a este juego cuyo funcionamiento se basa en las autolesiones. Muchos de los retos que plantea son cortes, marcas… hasta llegar al suicidio final. Pascual identifica dos tipos de posibles víctimas que encuentran el placer en esas conductas lesivas. “Hay adolescentes que se cortan para sedar, calmar, un malestar, un trauma, a modo de ansiolítico. Se producen un dolor más grande para aliviar el que sienten”. Un segundo grupo encuentra el placer en la reiteración de la autolesión, cual adicción. “Es un ritual doloroso placentero, una práctica que se asemejaría al sadomasoquismo”. Es habitual atender en consulta, informa, a adolescentes con cortes en los brazos, “a menudo con trastornos alimentarios”.
Joaquim Puntí, psicólogo clínico del Hospital Parc Taulí, experto en conducta suicida infantojuvenil, confirma que en los últimos años se ha detectado un auge de autolesiones. “A veces es una forma de controlar emociones negativas y en algún caso se producen como rasgo de identidad grupal, como señal de reconocimiento, como sucedía con los ’emos’. También se utilizan como conducta ‘instrumentalizadora’ para conseguir algo”. Hay estudios que relacionan las autolesiones con el riesgo de suicidio, subraya.
El “aliciente” de quienes se introducen en el juego es la búsqueda de sensaciones, de autonomía, el superar retos, ver que consiguen cosas y cumplir el reconocimiento social.
Que hacer si eres un adolescente en riesgo
debes protegerte para no caer en este “juego contra la salud”. Para ello,  no aceptes invitaciones de desconocidos en las redes sociales. Y recuerda que el juego  tiene que ser algo lúdico y una acción de diversión, no de malestar. Además, piensa que detrás hay personas que, según los expertos, sufren algún tipo de desequilibrio mental y pretenden manipularte. No te dejes. 
¿Cómo detectar si tu hijo juega a ‘ballena azul’?
Las conductas extrañas que presentan los adolescentes que siguen el juego virtual ‘Ballena Azul’ pueden alertar a los padres de que sus hijos están inmersos en esta aventura macabra. Miriam González, vocal del Consejo Oficial de Psicólogos de Madrid, asegura que los padres de víctimas de este juego habían detectado conductas extrañas en ellos, pero no sabían a qué se debían.
Por eso, es fundamental la comunicación con los hijos para poder observar conductas que no sean las habituales, y en este juego, similar a uno de rol, hay 50 días en los que, en cada uno de ellos, hay un desafío peligroso.
 El resultado final de esos 50 días puede ser la muerte y eso a pesar de que los jóvenes que participan en el mismo “no tienen una conducta de suicidio premeditada, elaborada, porque se encuentren en una situación de alta vulnerabilidad o se sientan que no tienen otra salida”, según la experta.
Los padres deben ayudarles a fortalecer los vínculos en el entorno familiar y social para que los juegos peligrosos se conviertan en un refugio. 

Referencias:
http://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2017/04/28/que-reto-ballena-azul-1172457-310.html
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/asi-se-enganchan-los-jovenes-al-reto-suicida-ballena-azul-6005043
http://verne.elpais.com/verne/2017/04/28/articulo/1493372590_262666.html
El equipo de Psycospirity

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