Podemos destacar dos ejes importantes: el eje hipotálamo -hipofiso-adrenal y eje tiroideo.

  • El eje hipotálamo-hipófiso-adrenal:

Está demostrado que los factores psicológicos pueden modificar el nivel de actividad de este eje, produciéndose una marcada y rápida elevación de ACHT (hormona adreno-corticotrópica. liberada por la adenohipófisis) en situaciones de estrés, lo que va a producir, a su vez, una elevación de corticoides, especialmente cortisol. Sabemos, además, que niveles de glucocorticoides pueden provocar la depresión, como sucede en el síndrome de Cushing. 
Se ha observado que en personas deprimidas se produce una excesiva secreción de cortisol, al igual que en los suicidas que llevan a cabo su plan. En deprimidos esta secreción es sostenida durante las 24 horas del día, con pérdida del ritmo fluctuante circandiano; en personas sanas los niveles de cortisol van fluctuando a lo largo del día, habiendo un pico de liberación en las primeras horas de la mañana, y alcanzando niveles mínimos cerca de la medianoche. En personas deprimidas, además de liberarse más cortisol, se libera continuamente.
Esta alteración provoca una respuesta inadecuada al test de dexametasona: si administramos dexametasona (un corticoide sinético que imita al cortisol), en sujetos normales, el hipotálamo interpreta que hay un exceso de cortisol y deja de liberar CRH por un mecanismo de feedback negativo, de forma que se inhibe la secreción de cortisol durante más de 24 horas. Si se realiza el mismo procedimiento en personas deprimidas, el feedback dura menos de 24 horas, y enseguida vuelve a liberarse el cortisol. Se ha observado que cuando desaparecen los síntomas de la depresión, ya sea con o sin tratamiento, la repsuesta al test de la dexametasona se normaliza.
Durante algún tiempo se planteó el uso de esta prueba para el diagnóstico de la depresión, pero se abandonó porque no era del todo fiable.
La alteración en los niveles de glucocorticoides parece preceder a la depresión, y no ser una consecuencia de ella.
Una posible explicación a este efecto es que la neurotransmisión noradrenérgica ejerce un efecto inhibidor de la producción de ACTH. En la depresión, al estar reducida la actividad catecolaminérgica, aumenta la liberación de CRH por el hipotálamo, y en consecuencia, la secreción de ACTH por la adenohipófisis, y finalmente, de cortisol.
Otros autores proponen que en la depresión el hipotálamo podría recibir inputs excitatorios del sistema límbico, o bien que podría disminuir el nímero de receptores cerebrales de corticoesteroides, de manera que no podrían hacer un feedback negativo. Una última explicación posible sería que el estrés y los glucocorticoides podrían reducir la producción de factores neurotróficos para el mantenimiento de las neuronas, como el FNDC, provocándose atrofia neuronal.

  • Otras hormonas: Eje tiroideo y hormona GH. 

Se ha podido observar que los enfermos con hipotiroidismo son propensos a la depresión, y los que padecen hipertiroidisimo pueden mostrar una hiperactividad semejante a estados de tipo maníacos y sintomatología ansiosa. Además, la administración de hormonas tiroideas coadyuva al tratamiento de algunas formas de depresión. Otro dato interesante esque es frecuente encontrar anomalías sutiles de las hormonas tiroideas en la depresión.
Respecto a la secreción de la GH, en sujetos normales muestra un pico nocturno después del adormecimiento y antes de la aparición de la primera fase del sueño REM. El pico está generalmente asociado al sueño Delta. Esto desaparece en personas deprimidas, y se ha encontrado una hipersecreción diurna de GH. Otro dato interesante, es que se ha encontrado que niños con depresión secundaria padecen una reducción general de liberación de esta hormona. En casos graves, estos niños no alcanzan la estatura normal y al cuadro se le conoce como enanismo psicosocial.

Anaís Martínez Jimeno
El equipo de Psycospirity

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *