La psicología positiva se define como “el estudio científico
del funcionamiento humano óptimo”. Los principales representantes de este
enfoque son Martin Seligman y Mihaly Czikszentmihalyi (si, un apellido muy
fácil de recordar), que editaron el número especial sobre psicología positiva
de la revista American Psychologist. Defienden que el objetivo de la psicología
positiva es “canalizar un cambio de enfoque de la psicología desde la preocupación
sólo en solucionar las cosas que van mal en la vida, a construir cualidades
positivas”.
En concreto, la Psicología Organizacional positiva surge al
aplicar estos nuevos conceptos al mundo organizacional. Se define como “el
estudio científico del funcionamiento óptimo de las personas y de los grupos en
las organizaciones, así como su gestión efectiva”. Su objetivo es potenciar la
calidad de vida laboral y organizacional.

La motivación positiva: El flow y el engagement,

Desde la psicología organizacional positiva, dos conceptos
han sido ampliamente estudiados: flow y engagement. Estos términos no se han
traducido, porque en castellano no existe una única palabra que exprese la
complejidad de las ideas a las que se refiere. Sus antecedentes son las teorías
de la motivación de los años 50 y 60, siendo la más influyente la teoría de
Maslow.
El flow, es considerado por Csikszentmihalyi (1999) como una
experiencia óptima de disfrute que ocurre cuando un sujeto está motivado y
capacitado para llevar a cabo una actividad por la que se siente desafiado. La
actividad resulta satisfactoria y el sujeto se encuentra totalmente concentrado
en ella hasta el punto de perder la noción del tiempo. En este estado, el
sujeto se esfuerza al máximo sin darse cuenta, utilizando todos sus recursos y
dirigiendo este esfuerzo a la consecución de los objetivos, al mismo tiempo que
siente control sobre sí mismo y sobre la situación.
Inicialmente la investigación sobre el flow se centró en
bailarinas, artistas, escaladores, jugadores de ajedrez y otro tipo de
personas, que realizan actividades que proporcionan un alto nivel de disfrute.
Actualmente, se ha descubierto que en cualquier entorno de trabajo, los
empleados pueden llegar a experimentar flow, siempre que las actividades que
realicen sean intrínsecamente gratificantes (es decir que no las realicen sólo
porque hay que hacerlo, o por el sueldo mensual, sino porque realmente les
gusta.)
Un proceso muy próximo al flow, es el engagement. Es “un
estado afectivo positivo, relativamente persistente, de plenitud, que se
caracteriza por el vigor, la dedicación y la absorción o concentración en el
trabajo.
  • Cuando hablamos de vigor
    nos referimos  a niveles elevados de
    energía y activación mental en el trabajo, a la predisposición de invertir
    esfuerzos y a la persistencia (incluso ante las dificultades).
  • Cuando hablamos de la dedicación
    lo asociamos al entusiasmo, a estar orgullosos e inspirados en el trabajo. Es
    un sentimiento de importancia y de desafío.
  • Y cuando hablamos de la
    absorción,
    nos referimos al estado de concentración, de sensación de que el
    tiempo pasa rápidamente y en el que tenemos dificultades para desligarnos del
    trabajo.

Las personas que experimentan engagement, se muestran
enérgicas y muy comprometidas con su trabajo y se sienten completamente
capacitadas para responder con eficacia a las demandas de su puesto de trabajo.
Esta experiencia positiva proporciona satisfacción y
contribuye al estado de bienestar personal. Concretamente, desde el enfoque de
las organizaciones, el engagement se relaciona positivamente con el rendimiento
y el compromiso organizacional y negativamente con la rotación, el absentismo y
la tendencia al abandono.
Asique, todos a buscar nuestro estado de flow y engagement,
¡A crear un buen día!

A.M.J.
El equipo de Psycospirity

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