La característica esencial supone la presencia, durante un período de al menos 6 meses de fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actividad sexual con niños prepúberes (de 13 años o menos). Las fantasías, impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo..

El individuo con este trastorno debe tener al menos 16 años y ha de ser por lo menos 5 años mayor que el niño. Respecto a la orientación sexual de la pedofilia, autores como Mc Conaghy, señalan que esta diferenciación es determinante, ya que los rasgos de personalidad y las conductas son claramente diferentes. En general, podría decirse que la pedofilia homosexual suele tener un carácter más crónico y menos reactivo al estrés psicosocial que la pedofilia heterosexual. La pedofilia que afecta a las niñas como víctimas es doblemente frecuente de la que afecta a los niños. Normalmente no implica violencia física; el adulto suele ganarse la simpatía y el silencio del menor a través de premios, juegps, etc. Con mucha frecuencia se trata de personas conocidas y cercanas al emdio en que se desarrolla el niño (90% de los casos).

El trastorno suele empezar en la adolescencia. La frecuencia fluctúa a menudo con el estrés psicosocial. El curso es habitualmente crónico, en especial en quienes se sienten atráidos por los individuos del propio sexo, siendo en estos individuos el índice de recidivas aproximadamente el doble de los que prefieren al otro sexo, y siendo también en estos casos un trastorno menos reactivo que en el caso de preferencias por el sexo opuesto.
El perfil típico (93% de los casos) es el de un hombre de edad mediana o avanzada, solitario y con dificultades para establecer relaciones heterosexuales; suelen tener una baja autoestima y pocos recursos para afrontar situaciones de estrés, y con frecuencia abusan del alcohol u otras sustancias.

EL TRASTORNO DE PEDOFILIA EN EL DSM-5
El criterio A definitorio de la pedofilia no ha registrado variaciones respecto al DSM-IV-TR, algo que es extrapolable a los criterios B y C.
A) Durante un período de al menos seis meses, excitación sexual intensa y recurrente derivada de fantasías, deseos sexuales irrefrenables o comportamientos que implican la actividad sexual con uno o más niños prepúberes (menores de 13 años).
B)El individuo ha cumplido estos deseos sexuales irrefrenables, o los deseos irrefrenables o fantasías sexuales causan malestar importante o problemas interpersonales.
C) El individuo tiene como mínimo 16 años y es al menos cinco años mayor que el niño/niños del criterio A. Nota ( no incluir a un individuo al final de la adolescencia que mantiene una relación sexual continua con otro individuo de 12 o 13 años).
Especificar si: 
  • Tipo exclusivo: atracción exclusiva por los niños
  • Tipo no exclusivo.
Especificar si:
  • Atracción sexual por el sexo masculino.
  • Atracción sexual por el sexo femenino
  • Atracción sexual por ambos sexos.
Especificar si:
  • Limitado al incesto.
Etiología/Modelos explicativos:En la actualidad no se conoce con exactitud la etiopatogenia de las parafilias, ya que los modelos exlicativos existentes no permiten explicar de forma convincente el desarrollo y mantenimiento de estas conductas:

  • Modelos psicológicos

Procesos de aprendizaje; se hipotetiza que  las conductas parafílicas se aprenden por un proceso de condicionamiento clásico, debido a la asociación accidental entre un estímulo atípico, y la sensación de excitación sexual. Esta asociación se refuerza por la repetición de dichas situaciones provocada por el sujeto, y principalmente por la inclusión de fantasías relacionadas con el estímulo condicionado durante la masturbación. Terminación conductual de McConaghy, en base a la activación del mecanismo de terminación conductual, el sujeto experimenta una intensa activación general en la exposición a determinadas claves estimulares asociadas a conductas habituales; esta intensa activación le compromete a no detenerse en la realización de la conducta, forma en que desaparecerá la activación y el intenso malestar subjetivo que conlleva. Esta hipótesis trata de explicar el mantenimiento de las conductas parafílicas, así como el carácter únicamente compulsivo que llegan a adquirir.El carácter adictivo de Herman: no ha obtenido apoyo empírico.Trastornos del cortejde Freud: en el que dice que las conductas sexuales están biológicamente determinadas, y describe en ellas cuatro fases: localización y evaluación de la pareja, interacción pretactil, interacción táctil y por último unión genital.  A cada una de ellas le correspondería un determinado grado de activación y cada una prepara para la siguiente. Las alteraciones en el patrón de activación de cada una de las fases se traducirían en desviaciones sexuales. Mientras que en los sujetos normales las diferentes conductas de cortejo que realizan las personas del sexo opuesto dan información sobre el tipo de excitación que debe experimentarse, estando ésta graduada a lo largo de todo el proceso de cortejo, esto no sucede en los sujetos con parafilias.Imitación de modelos: relación entre el ambiente familiar en que se ha desarrollado el sujeto durante la infancia ( presencia de escenas de violencia, escasa socialización y actitudes y cogniciones negativas hacia el sexo en el ambiente familiar) y la aparición de ofensas sexuales y conductas violentas. Déficit de habilidadesHipótesis de la presencia de niveles anormales de andrógenos y alteraciones en el lóbulo temporal (resultados contradictorios).


Evaluación:

Además del impulso sexual deberemos realizar un análisis funcional completo del problema en su contexto, incluyendo un análisis completo de la personalidad del sujeto, las dificultades failiares y de pareja, dificultades comunicacionales y habilidades sociales. Importante evaluar las habilidades intrumentales del sujeto como la capacidad de afrontamiento al estrés, y el medio en el que se desenvuelve. En lo que se refiere a los determinantes de la respuesta sexual, deberemos recoger distintos tipos de información, referente a varias áreas principales mediante un historial psicosexológico. Importante de evaluar los elementos cognitivos, analizar la secuencia parafílica (autorregistros) y la evaluación psicofisiológica (pletismografía peneana o fotopletismogragía genital diurna). Hoy día, no existen cuestionarios Baremados y Validados en España.


Tratamiento:

  • Farmacológico: manipulación de sustrato hormonal, uso de acetato de medroxiporogesterona (AMP) y acetato de ciproterona (ACP). Reducción de niveles de testosterona, estrógenos, tranquilizantes como el (haloperidol), fluoxetina. Todas ellas de dudoso valor.
  • Quirúgico: Castración (porque reduce el nivel de andrógenos) o psicocirugía (hipotalamotomía esterotáxica, es decir, eliminación de los núcleos ventromediales del hipotálamo). Métodos especialmente controvertidos.
  • Psicológicos: Se recomienda empezar con abordajes constructivos y positivos para el desarrollo de formas más adaptativas de conseguir gratificaciones y no sólo para eliminar el problema existente. Además plantea menos problemas de tipo ético. Áreas en las que se propone centrar la intervención:
  1. Desarrollo de vinculadores positivos: entrenamiento en Habiliades sociales (HHSS), enriquecimiento de la vida en pareja, trabajo cognitivo, de empatía, potenciación de la excitación sexual ante estímulos sexuales normales. 2 pautas de actuación: análisis y modificación de fantasías y recondicionamiento masturbatorio.
  1. Deserotización de los estímulos parafílicos:  Modificación de la secuencia parafílica y dificultades de autocontrol de la excitación sexual (con técnicas principalmente aversivas).


Si tienes cualquier duda, escríbenos en los comentarios.


Anaís Martínez Jimeno.


PSICOLOGÍA CLÍNICA. CEDE
El equipo de Psycospirity

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