La terapia familiar sistémica postula que ni las personas ni sus problemas existen en el vacío, sino que ambos están íntimamente ligados a sistemas recíprocos más amplios de los cuales, el principal es la familia.

La familia se reconoce como un sistema (Teoria general de sistemas de bertalanffy, Weiner).
Se va a denominar sistema, a un conjunto de elementos que están dinámicamente estructurados cuya totalidad genera unas propiedades que, en parte, son independientes de aquellas que poseen sus elementos por separado.
Para entender el comportamiento de un sistema, hay que tener en cuenta sus elementos, sus propiedades y sus interacciones. La conducta y la experiencia de un miembro de la familia no se puede entender separada de la del resto de los miembros. Además, distinguió entre sistemas abiertos y cerrados, por un lado y suprasistema y subsistemas por otro lado:
1) Sistemas abiertos: se adaptan al medio en que se encuentran, intercambiando energía e información. Entre las propiedades que tienen estarían: la totalidad, la retroalimentación, equifinalidad y tendencia a estados constantes.
2) Sistemas cerrados: aislados de las influencias ambientales, se puso como ejemplo de estos sistemas, los dispositivos físico-químicos.
3) Suprasistemas: medio en el que el sistema se desenvuelve.
4) Subsistemas: los componentes del sistema. Aplicado al sistema familiar, tendríamos el subsistema parental, conyugal, filial y fraternal.

Un sistema familiar sería un sistema abierto, porque existe intercambio de información con el exterior y por tanto, tendría las siguientes propiedades (Teoría general de sistemas de Bertalanffly):

  1. Totalidad: la conducta del sistema no se puede entender como la suma de las conductas de sus miembros, tratándose como algo cualitativamente distinto. Es preciso tener información acerca de sus interacciones.
  2. Causalidad circular: entre las conductas de los miembros familiares, existe una codeterminación recíproca, con cierta tendencia a la repetición (redundancia), lo que lleva a la noción de secuencia de conductas.
  3. Equifinalidad: un sistema puede alcanzar el mismo estado final a partir de condiciones iniciales distintas. Por tanto, se desaconseja buscar una única causa.
  4. Equicausalidad: En un sistema familiar, una misma condición inicial puede dar lugar a estados finales distintos. Como consecuencia, hay que centrarse en el momento presente y la evaluación se dirige a conocer los factores que contribuyen al mantenimiento del problema.
  5. Limitación: cuando el sistema adopta una determinada secuencia de interacción  disminuye la probabilidad de que el sistema emita otra respuesta diferente, haciendo que se reitere en el tiempo. Se conoce también como: proceso estocástico.
  6. Regla de relación: en todo sistema, existe la necesidad de definir cuál es la relación entre sus componentes. Las reglas hacen referencia a las interacciones preferidas y prohibidas en un determinado sistema, como por ejemplo, a quién hay que pedir permiso o con quién hablar para conseguir algo. No suelen ser explícitas.
  7. Ordenación jerárquica: en toda organización hay una jerarquía, existiendo miembros de la familia que poseen más poder y responsabilidad que otras, pero también están jerarquizadas las conductas de apoyo, protección, consuelo, etc…
  8. Teleología: el sistema familiar se adapta a las diferentes exigencias de los diversos estadios de desarrollo por los que atraviesa, a fin de asegurar continuidad y crecimiento psicosocial a sus miembros. 
  9. Este proceso teleológico se realiza a través de un equilibrio dinámico entre la Homeostasis y Morfostasis ( tendencia del sistema a mantener su unidad, identidad y equilibrio frente al medio) y la Morfogénesis ( tendencia del sistema a cambiar y a crecer). 
Además, la familia es un todo interconectado que se regula mediante mecanismos de feedback y feedforward. El feedback determina cualquier conducta de un miembro de un sistema, se transforma en información para los demás. En este sentido, se habla entones de feedback positivo o negativo, según las acciones favorezcan o tiendan a corregir acciones. El feed-forward consiste en una retroalimentación anticipativa.
Dentro del sistema, hay que diferenciar también entre relaciones simétricas (donde hay igualdad en la conducta recíproca, y la relación tiende a acrecentar esa igualdad) y relaciones complementarias (donde se da un máximo de diferencia en la conducta recíproca, como en la relación padre/hijo). En las relaciones simétricas, hay una tendencia a acrecentar la igualdad o la simetría y a ser competitivas, mientras que las relaciones complementarias suponen una posición desigual entre sus miembros; desde el punto de vista clínico, muchos conflictos relacionales tienen que ver con que uno de los miembros no acepta la propuesta de definición de relación que hace el otro y hay que tener en cuenta que las relaciones son cambiantes, en función de contextos y de la evolución personal, por lo que están sometidas a redefiniciones. Finalmente, en un sistema familiar son necesarios unos límites, con objeto de definir quiénes pertenecen a ese sistema y al mismo tiempo, son lugares de intercambio de comunicación, afecto, apoyo, entre dos sistemas o subsistemas.
En cuanto a la aplicación de estos conceptos a la práctica, el clínico ha de tener en cuenta el funcionamiento familiar en conjunto y no sólo el del paciente identificado, considerando como portador de un síntoma, que sólo se entiende dentro de su contexto y que sería una expresión de la disfunción familiar sistémica, por lo que la resolución del problema se supedita al cambio de la estructura familiar. 
El equipo de Psycospirity

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