Los llamados “niños salvajes”, son aquellos  que han permanecido aislados de la sociedad durante un
periodo de tiempo prolongado de su infancia y/o adolescencia, bien sea
por haber sido abandonados en un entorno salvaje, por haberse perdido o
por haber sido retenidos durante su infancia o pubertad. Crecen sin contacto humano y sin aprender
los comportamientos y habilidades sociales propias . Sin
la correcta estimulación social, su comportamiento es primario y la
mayoría de ellos presentan un desarrollo mental similar al de los
animales que los adoptaron.

Contamos con diversos casos conocidos:

Victor de Aveyron

 Fue encontrado completamente desnudo en los bosques
de Caune cerca de los Pirineos. Tras un par de capturas y huidas, fue
finalmente apresado y trasladado a París, donde un ministro con
inclinaciones científicas lo internó para que fuera estudiado por los
especialistas de la época.

Durante todo este tiempo se mostró salvaje y esquivo, impaciente e
inquieto, siempre atento a la posibilidad de escapar nuevamente. La
noticia de su existencia se difundió rápidamente por la Francia recién
salida de la revolución provocando todo tipo de conjeturas y
expectativas.


A finales de septiembre de 1800, con la esperanza de que el estudio
de su caso pudiese ampliar los conocimientos sobre la mente humana, fue
puesto bajo la tutela de Jean Marc Gaspard Itard, quién ideó un
tratamiento de intervención y re-educación social.


Pese a los esfuerzos de Itard, los tratamientos apenas dieron
resultado
, el comportamiento del niño era violento y la situación se
hizo aun peor cuando el niño llegó la pubertad. Las esperanzas
de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada
resultaron frustradas, y en el segundo informe Itard se daba por vencido
y manifestaba su preocupación por el futuro del joven aunque el estado
francés continuó estudiando y cuidando de Victor 20 años más, hasta que
falleció en 1828.

John Ssbunya 


John Ssbunya fue criado por monos. En un pequeño pueblo de Uganda, a los 4 años de edad, John
presenció como su padre asesinaba a su madre.
Aterrorizado y temiendo
por su vida, huyó a la selva, donde habría sido criado por una tropa de
monos verdes hasta su descubrimiento en 1991.


El día que lo encontraron, John se resistió a ser capturado, su
familia adoptiva chilló y lanzó palos y piedras a los captores como si
le arrebataran a uno de los suyos. Desde entonces, John ha aprendido a
hablar y a comportarse de manera social, comprende que aquel no era su
mundo y se reconoce parte de nuestra especie. Además ama cantar y de
hecho, ha hecho una gira con el coro de niños de África.

 Marcos, el caso de España

 Un niño nacido en Añora, un pueblecito de Sierra Morena, Andalucía, en 1946. En la España de la postguerra, Marcos creció pasando hambre y penalidades siendo el menor de tres hermanos.

Su madre falleció y cuando su padre Melchor se casó con otra mujer,
entregó a sus hijos mayores a unos primos y se traslado al campo con su
nueva esposa y con el pequeño Marcos de 7 años de edad. Ademas de los maltratos que recibía, no tenía los cuidados adecuados y era explotado cuidando los cerdos de la granja.


En 1953, la difícil situación obligó a su padre a vender a Marcos a un viejo pastor
para que le ayudara a cuidar el rebaño de cabras. El anciano era un
hombre salvaje de rudos modales y que apenas hablaba, para comer cazaba
un conejo que desollaba, patria en dos y daba la mitad a Marcos para que
lo comiera crudo, pero el anciano desapareció a los pocos meses y Marcos se quedó solo.

Aunque vivió durante un tiempo en una choza no tardó en trasladarse a una cueva
donde se sentía más protegido. Comenzó a cazar de una forma un tanto
peculiar, subiéndose a los ciervos y golpenadolos con un palo hasta
matarlos para luego abrigarse con su piel y comer su carne.


Los lobos aparecieron y Marcos comenzó a compartir su carne
con ellos. Al poco tiempo este empezó a aullar cada vez que cazaba un
nuevo festín para que acudieran sus nuevos compañeros y no tardaron mucho en aceptarle como uno más de la manada y comenzar a seguirle donde iba.

Así pasó 12 años hasta que la Guardia Civil le encontró
un día con el cabello por la cintura y cubierto con pieles de venado.
Su piel se había tornado morena y estaba cubierta de cicatrices, sus
pies estaban llenos de callos y apenas sabia un puñado de palabras.

 Fue trasladado a casa de un cura donde lo bañaron y enseñaron a usar
los cubiertos para comer, después de ello fue mandado a un convento de
Madrid, donde las monjas le aplicaron un remedio con dos tablas para
corregir la desviación de columna que presentaba después de tantos años
caminando encorvado.


Al principio le resultaba imposible aguantar el ruido de la ciudad y se sentía extraño en un mundo que no comprendía. No
entendía que en muchos sitios hubiera comida, como en un bar, y que se
tuviera que pagar por ello, cosa que le origino infinidad de conflictos.

  
Genie


Al igual que el de Víctor de Aveyron, el caso de Genie
es uno de los más conocidos de “niño salvaje”, esta vez localizado en
el estado de California. Genie nació en los años 50 con
severos problemas de salud, fue encerrada por su padre
en una habitación de pequeñas dimensiones y creció atada a una silla
durante el día y enjaulada durante la noche desde los veinte meses hasta
los trece años de edad, con una dieta forzada basada en comida de bebé y
otros maltratos semejantes.


No sería hasta los trece años de edad que la madre de Genie, juntamente
con ella, consiguió escapar de su marido. Después de unas semanas
acudió a la oficina de bienestar, y posteriormente la policía tomó a la
niña bajo su custodia. La niña mostraba ausencia del habla, malnutrición y dificultades conductuale.

 
Genie pasó a ser tratada por un conjunto de médicos, lingüistas y psicólogos
con el fin de reeducarla e integrarla en la sociedad. El de Genie es el
caso de niño salvaje que más evolución ha mostrado, siendo esta joven
capaz de crear frases y relacionar palabras, aunque con una estructura
oracional incorrecta.

Desgraciadamente después de pasar por diversas familiar adoptivas en las que en algunas de ellas también sufrió maltratos,dejó de hablar por completo y para siempre.

Síntomas

Los síntomas más característicos de estos niños son la ausencia o poco desarrollo del lenguaje que presentan, esto puede ser debido a que tenemos un “periódo crítico” para aprender esta habilidad y que después de esos años, nos es mas dificil tornándose casi imposible cuanto mas mayores somos y también depediendo de las circunstancias previas. 


Algunos autores dicen que este periódo se da entre los 3 y 4 años de edad, que es cuando los niños tienen un aumento de su vocabulario. El caso de Genie nos demuestra que esto no es del todo cierto. Si bien es cierto que en esa etapa de la vida estamos más predispuestos a aprender por la plasticidad cerebral que presentamos, no quiere decir que durante el resto de etapas por las que pasa el ser humano, no seamos capaces de aprender. Posiblemente algo tan complejo como es el lenguaje humano,no puedan llegar a aprenderlo en profundidad y tengan un nivel muy primitivo de él.


También presentan una falta de socialización por lo que les cuesta mucho adaptarse a la sociedad y entender sus costumbres. Evitan a toda costa el contacto humano, tanto a nivel físico como emocional.

MªCarmen Martínez

Fuentes:
http://lavozdelmuro.net/9-casos-reales-de-ninos-criados-por-animales-y-la-espectacular-historia-del-nino-salvaje-espanol/

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/yomono/2015/10/17/las-historias-reales-de-ninos-salvajes.html

El equipo de Psycospirity

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