Seguramente habréis escuchado sobre los beneficios que tiene fumarse un porro, que relajan, que ayudan a concentrarse, etc… pero ¿Qué tiene eso de cierto?                                                                                                                                             Los síntomas positivos más característicos del consumo son sensación de bienestar, relajación, euforia, adormecimiento y elevación de la actividad sexual, aunque los efectos subjetivos varían de modo importante en cada individuo, siendo a veces más importantes que la cantidad de sustancia consumida. A continuación,  siguen otros efectos, como letargo, anhedonia y problemas de atención y memoria. También aparece la risa fácil y locuacidad. Se altera la memoria reciente y existe dificultad de concentración y disminución de la atención. (Becoña, 2016)


Aunque no suelen producirse consecuencias graves, bastantes consumidores han experimentado en alguna ocasión lipotimias, reacciones paranoides, arritmias o crisis agudas de ansiedad (similares a un ataque de pánico). Conforme se va haciendo habitual el consumo, van disminuyendo estos problemas. El 20% reconoce sensación de cansancio, ausencia de motivación. El 9% de los que experimentan con el cannabis se hacen dependientes.


Otros efectos negativos que se aprecian son en el rendimiento psicomotor y conducción de vehículos, conducta alimentaria, sueño, conducta reproductiva, empeoramiento en la cognición y concentración. También incide en el sistema cardiovascular: incrementa la presión arterial aumentando así el riesgo de infartos e incide también en el sistema respiratorio. 


El consumo prolongado de dosis altas puede conducir a un estado de pasividad e indiferencia, llamado como síndrome amotivacional, el cual se caracteriza por la disfunción generalizada de las capacidades cognitivas, interpersonales y sociales debido al consumo de cannabis durante años y que persisten una vez interrumpido dicho consumo. La persona se encuentra apática, indiferente, pasiva, con problemas de concentración, perezosa y sin ganas de hacer nada. 


Consumir cannabis lleva a un mayor fracaso escolar. Datos indican que empezar a consumirlo antes de los 16 años tiene importantes repercusiones, como la cronicidad posterior, el incremento de problemas físicos (por ej, el incremento de padecer tumor de testículos) y distintos trastornos mentales (Becoña et al., 2020)


Se ha indicado como que el riesgo de padecer una psicosis se dobla de aproximadamente de 7 de 1.000 no consumidores a 14 de 1.000 consumidores regulares de cannabis (Hall, 2014, p 26).

¿Cuál es el problema? el producto no está regulado con lo cual el público no sabe lo que recibe.



¿De dónde viene la marihuana? un poquito de historia:


En 1973 Carls Linnaeus estableció 3 tipos de plantas de cannabis:

  • Cannabis Sativa: plantas altas y foliolos delgados.
  • Cannabis Índica: Hojas gruesas y oscuras procedentes de la india.
  • Cannabis Ruderalis: planta pequeña cuya procedencia es de Rusia.








A diferencia de lo que ocurre con otras plantas, unas son hembras y otras son machos. Las que son hembras tienen las hojas más largas y grandes y tienen también mas acción psicoactiva debido a la mayor cantidad de THC, así que son el objetivo actual.


¿Cuáles son los componentes principales y qué relación tienen con nuestra salud física y mental?

El principal componente activo es el THC (abreviatura de “tetrahidrocannabinol”) cuyo efecto es psicoactivo, es decir, al que podemos atribuirle el “high” o subidón de cada viaje. Todas las plantas de cannabis contienen THC en sus semillas, en los tallos y en la flor. Sin embargo, no todas poseen el mismo porcentaje de esta sustancia. Por ejemplo, el cáñamo o “hemp” tiene la mínima cantidad del 0.3%. De esa manera la planta se puede emplear con fines alimentarios, textines y medicinales sin riesgo a colocarse.


El segundo componente activo es el CBD (cannabidiol) que es un compuesto natural no psicoactivo con un potencial terapéutico enorme. Produce efectos ansiolíticos, analgésicos, antiinflamatorios, antitumorales, anticonvulsivantes, antipsicóticos, regulador de la ingesta, cognición, se emplea también para tratar enfermedades neurológicas o neuropsiquiátricas como esclerosis múltiple, alzhéimer, párkinson, o esquizofrenia. 


Junto con el THC, el CBD ha demostrado inducir la muerte de células cancerosas in vitro e in vivo en modelos animales, inhibiendo la progresión del tumor.


Entonces ¿Por qué es malo el consumo de cannabis en la actualidad?

Actualmente hay muchas variedades de plantas, destacando la SENSI (sin semilla) con un nivel muchísimo más alto en THC.

Cuando la planta hembra es polinizada, su producción de THC se reduce para generar semillas. Lo que se está haciendo ahora es mantener a la hembra separada del macho para que nunca sea fecundada y no genere semillas, con lo cual se mantendrá la producción de THC con el consiguiente aumento en su porcentaje.

El THC y CBD están conectados. Es decir, a mayor contenido de THC, menor contenido en CBD. Actualmente la proporción oscila entre 250 THC: 1 CBD y aquí encontramos el problema…


Ahora el consumo de marihuana conlleva mayor consumo de THC, que a su vez lleva a experimentar más ansiedad, paranoia, predisposición a sufrir episodios psicóticos… y en general mayor riesgo para la salud física y mental en los consumidores.

Las personas no tenemos ni idea de lo que tomamos porque los nombres no están estandarizados. Una solución a todo esto sería la legalización para alcanzar una mayor precisión en los productos que están en venta, como ya ocurre con varios productos con CBD.


RECOMENDACIONES:

Si todavía no has empezado a consumir nuestra recomendación es que NO lo hagas. Hay muchas actividades que podemos realizar para activar el sistema endocannabinoide que ya tenemos los seres humanos en el cerebro: ejercicio físico, meditación, alimentación, sexo, etc… 

Los efectos negativos del consumo del cannabis no compensan los posibles efectos positivos que pueden darse. Hasta que no se legalice y se estandaricen los productos que hay en el mercado, consumir este tipo de sustancias es como jugar a la ruleta rusa, si te sale mal, te sale muy mal…

Si ya eres consumidor y quieres dejar de serlo te contamos cómo trabajamos:

En este tipo de drogas no hay procedimientos de desintoxicación disponible de tipo farmacológico, es necesario el abandono brusco o la reducción progresiva para lograr la abstinencia. 

En el proceso de deshabituación psicológica entrenamos a la persona dependiente a lograr la abstinencia y a vivir sin consumirla. Para ello, se le entrena mediante distintas técnicas psicológicas a afrontar la vida sin drogas, a poder evitarlas, rechazarlas y reorganizar su ambiente de modo que pueda estar sin ellas. Entrenar al individuo para que adquiera habilidades para vivir sin drogas, que se encuentre bien subjetiva y anímicamente y que tenga apoyo en su ambiente son algunas de las claves de éxito del tratamiento.

Dado que sabemos que la recaída es algo íntimamente unido a la dependencia de cualquier sustancia, el entrenamiento de la persona en prevenir la recaída es un elemento de gran relevancia una vez superadas las fases anteriores. Desde el modelo de Marlat et al,. (2009), y los desarrollos hechos a partir del mismo, con técnicas efectivas para que la persona no recaiga, la prevención de la recaída se ha convertido en un componente más del tratamiento. 

Las técnicas principales que utilizaremos a lo largo del tratamiento son el incremento de la motivación para el cambio, la exposición con prevención de la respuesta, control de estímulos, entrenamiento en solución de problemas, terapia cognitiva ( para el cambio de creencias y pensamientos inadecuados), entrenamiento en reducción de la ansiedad y del estrés. entrenamiento en habilidades sociales, control de la ira y de la agresividad, manejo de contingencias y técnicas de autocontrol.

A ello hay que añadir el tratamiento de los problemas de comorbilidad. Y los problemas maritales y familiares, tan frecuentes en estos pacientes. 


Esperamos que este artículo te haya servido de ayuda.

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Anaís Mª Martínez Jimeno

Psicóloga en @PsycoSpirity.

El equipo de Psycospirity

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