Como ya vimos en el post anterior->Técnicas desarmantes
existen ciertas técnicas que podemos utilizar para manejar los conflictos que
tenemos con personas que tienen tendencia a discutir. En el post anterior
comentamos qué era la técnica desarmante y la finalidad de su uso.
Hoy os traemos nuevas técnicas que podemos utilizar si la
anterior no funcionase.
Estas son las siguientes:

El “enfado” que desarma:

Se utiliza cuando nuestro interlocutor se muestra verbalmente
agresivo con nosotros. Consiste en manifestarle que solo hablaremos con él
cuando se calme (o nos calmemos). Es muy importante que mantengamos una postura
firme.

Esquivar mensajes hostiles centrándonos en los sentimientos:

Cuando la otra persona te está tratando en forma hostil,
puede ser útil mostrarte empático con sus sentimientos. Un ejemplo sería
decirle: “parece que estás enfadado; ¿Puedes decirme si te he molestado en
algo?”.
Así se cambia el foco de atención, desviándolo del contenido
explícito del mensaje del otro y centrándolo en la forma en que lo expresa y en
cuáles son los motivos por los que te trata así. En ocasiones también va a
resultar útil mencionar las repercusiones que tienen en tus sentimientos, como
por ej., “me siento triste cuando me dices las cosas gritando”.

Reducir la ira del otro ayudándole a distraerse:

Cuando alguien se muestra enojado, una estrategia útil para
sosegarlo es mostrarse empático con él (usando la técnica desarmante) y,
después, ayudarle a distraerse, a dirigir su atención hacia un foco alternativo
que conecte con emociones más positivas. Por ejemplo, puedes decirle: “¿Quieres
salir a caminar hasta que te calmes y podamos hablarlo?”. Otra opción es
hablarle de algo agradable. Por ej. Una persona que tenía problemas para
manejar el comportamiento irritable de su madre anciana, descubrió que cuando
se enojaba por algo, resultaba muy útil hacerle algún comentario acerca de su
nieto, al que adoraba. Así conseguía desarmar su ira, rápidamente, al desviar
su atención hacia un tema muy agradable para ella.

Pedir disculpas cuando sea oportuno hacerlo:

Si creemos que la otra persona está enfadada, distante, etc…
Porque, voluntaria o involuntariamente hemos actuado de forma molesta o
perjudicial para ella, lo más asertivo y adecuado será pedirle disculpas y, cuando
sea oportuno, mejorar nuestro comportamiento.

Separar los temas que crean confusión:

A veces, cuando nuestro interlocutor intenta defender su
actitud irracional o manipuladora entremezclando cuestiones que no vienen a
cuento y que pueden crear confusión, es útil decirle que preferimos no mezclar
las cosas, para así no caer en manipulaciones.

Escribir lo que quieres decir:

Cuando nuestro interlocutor mantiene una posición
irracional, muchas veces es útil escribir lo que queremos decirle, ya que esta
forma de comunicación tiene ventajas como:
  • Podemos ordenar los argumentos, repasarlos para que queden
    claramente expresados y destacar las ideas más importantes.
  • Se reduce la posibilidad de ambigüedades y malentendidos más
    propios del lenguaje no verbal.
  • Nos ayuda a evitar situaciones tensas, cuando creemos que la
    otra persona reaccionara mal en un primer momento, pero después reflexionará y
    se avendrá a razones.

Este tipo de escritos deben tener en cuenta la perspectiva
de la otra persona, tener un tono positivo, ser claros y no ser demasiado
extensos.

Manejar a personas envidiosas:

Carnegie aconseja que seamos modestos y quitemos importancia
a nuestros logros porque, mientras los demás se vean superiores se sentirán
importantes, pero, cuando perciban que les superamos en algo, pueden sentirse
inferiores y eso puede activar en ellos las emociones negativas de envidia y
celos. Por lo tanto lo mejor que podemos hacer con estas personas es intentar
ser lo más modestos posibles.

Defenderte con firmeza cuando sea necesario.

Manejar asertivamente nuestra propia ira:

Esto nos va a ayudar también a afrontar más eficazmente el
comportamiento irracional de otras personas. En parte porque mantener la calma
nos permite captar mejor la situación y elegir la respuesta más oportuna: pero también,
porque, cuando nos acostumbremos a percibir nuestras actitudes irracionales y a
considerarlas como algo normal, nos resultara más fácil valorar de forma
similar las actitudes contraproducentes de los demás.

Esperamos que os sirvan de ayuda estas técnicas y que así, minimicéis
en lo posible los conflictos con personas que están siempre (o casi siempre) al
ataque.
Ya sabéis, como dice el dicho: “dos no se pelean, si uno no
quiere”
¡Buenos días!
A.M.J.
Psycospirity

El equipo de Psycospirity

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *