El denominado transdiagnóstico, término utilizado inicialmente por Fairburn, Cooper y Shafran en 2003 en el ámbito de los trastornos alimentarios, ha emergido recientemente como un nuevo enfoque científico.

El estudio de las causas de los trastornos psicológicos ha sufrido un importante avance en los últimos años. De modelos unicausales (biológicos, humanistas, psicodinámicos, conductuales, etc..) se está evolucionando a explicaciones basadas en modelos multidimensionales biopsicosociales con base empírica y que abordan múltiples procesos causales.
Los enfoques categoriales basados en diagnósticos presentan varias dificultades conceptuales y prácticas según Castro Camacho:

  1. Las categorías diagnósticas NO son independientes (como se esperaría en un sistema categorial puro). En psicopatología esto se refleja en la alta comorbilidad existente entre patologías (por ejemplo ansiedad y depresión)
  2. El diagnóstico proporciona muy poca información sobre los factores de mantenimiento ( y por lo tanto sobre el tratamiento)
  3. Se han encontrado procesos causales comunes en diferentes categorías diagnósticas. Por ejemplo, hay procedimientos comunes como la exposición o la reestructuración cognitiva que producen buenos resultados en trastornos distintos (ansiedad y depresión) lo que nos orienta a que factores como la rumiación o la evitación son importantes en el mantenimiento de ambos procesos.
El transdiagnóstico significa cambiar la óptica con que se miran los trastornos mentales; de este modo, en lugar de fijarse en lo específico y diferencial, se focaliza en lo común y genérico que tienen entre sí los diferentes trastornos ( o grupos de trastornos). Un mecanismo o proceso psicopatológico es transdiagnóstico cuando está relacionado etiológicamente (génesis o mantenimiento) con un conjunto de trastornos mentales.
Desde el punto de vista teórico, el transdiagnóstico tiene el mérito de posibilitar una integración entre los enfoques categorial y dimensional, enfoques que antiguamente estaban enfrentados al describir y clasificar la conducta anormal. Aunque el transdiagnóstico se apoya en una perspectiva básicamente dimensional, implica también la existencia de un diagnóstico categorial, ya que debe describir y/o explicar los diferentes trastornos mentales desde dimensiones mas o menos genéricas. 
El transdiagnóstico no presupone la ausencia de diagnóstico, sino todo lo contrario. Algunos conceptos transdiagnósticos, objeto de constante investigación y análisis son: la afectividad negativa, afectividad positiva e hiperactivacion fisiológica directamente implicados en los trastornos emocionales (ansiedad y depresión); perfeccionismo clínico, baja autoestima, intolerancia emocional y dificultades interpersonales muy ligados a los trastornos alimentarios. 
Anaís Martínez
PSICOPATOLOGÍA VOLUMEN CEDE 5º EDICIÓN
El equipo de Psycospirity

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