El sexting consiste en el envío de contenidos de tipo sexual
(principalmente fotografías y/o vídeos) producidos generalmente por el
propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles.

El “Decálogo para el Sexting Seguro” tiene como
principal objetivo disminuir los riesgos potenciales del envío de
“nudes” o fotos íntimas. Para ello, aborda especialmente la
autoprotección mediante sencillas recomendaciones que ayudan a aumentar
las garantías de privacidad y seguridad de aquellas personas que han
decidido sextear.

Consejos para jóvenes (y adultos)


Piénsatelo antes de enviar. Lo que publicas
online o sale de tu propio móvil se convierte en irrecuperable, escapa
para siempre de tu control y puede llegar a cualquiera en cualquier
momento. Lo que ahora quieres mostrar de ti, mañana puede que no te
guste. A quien se lo envías hoy, quizás mañana no sea tu amigo. Además cada vez hay más webs que se dedican a recopilar y difundir estas imágenes: Tu desnudo podría acabar en uno de ellos.


Desnudez y minoría de edad, delito de pornografía infantil.
La pornografía infantil es un delito cuando se crea, se posee o se
distribuye. Se considera pornografía infantil la protagonizada por quien
no ha cumplido los 18 años. Si te llegan este tipo de imágenes,
bórralas de inmediato. Si crees que su difusión está dañando a alguien,
ponlo antes en conocimiento de una persona adulta.


La imagen es un dato personal cuyo uso está protegido por la Ley.
La imagen de alguien no se puede utilizar sin el consentimiento de la
persona implicada. En ciertos casos hace falta incluso otro tipo de
autorizaciones. No lo olvides. Si hay problemas, esto puede ponerse
sobre la mesa y comprometerte.


Recibir o tomar una imagen de una persona no te da derecho a distribuirla.
El hecho de contar con una imagen (fotografía o vídeo) en tu teléfono
móvil no significa que tengas derecho a hacer con ella lo que quieras.
Son cosas diferentes. Incluso si te dieron permiso para tomar la imagen,
no significa que la puedas enviar a terceros.


La Ley actúa siempre, también para los menores, con Internet y los móviles.
Que todo el mundo lo haga, que consideres que no van a poder
identificarte, o que seas menor de edad no te libra del peso de la
justicia. Las leyes están para protegerte y por eso actúan en todos los
ámbitos. También protegen a los demás, y te pedirán cuentas si no
respetas las reglas.


No participes con tu acción, tu risa o tu omisión.
Cuando el sexting deriva en humillación y acoso colectivo, la víctima
sufre un daño enorme, un sufrimiento extremo. Si lo promueves y lo
jaleas, eres responsable. Si te callas, tu silencio ayuda a quien acosa y
hiere a la víctima.


 

Consejos para padres y madres


No niegues el problema y toma medidas. A tus
hijos también les afecta. Reconoce que la combinación de la tecnología
con las hormonas adolescentes puede resultar explosiva. Si tus hijos
salen (o quieren salir con alguien) reconoce que podrá haber sexo de una
u otra manera en esa relación y que tener una cámara en el móvil es muy
tentador en ese contexto. Es tu deber como madre o padre informarte
sobre las implicaciones de esto y actuar para proteger a tus hijos, de
lo que les puedan hacer los demás pero también de lo que puedan hacer
ellos mismos en su inconsciencia.

Habla con tus hijos. Edúcales también sobre el sexting.
Tienes que hablar con ellos acerca de su actividad en Internet y con
sus móviles del mismo modo que necesitas hablar con ellos sobre el sexo
en general y sobre sus relaciones. Hazles comprender que las fotos y
mensajes que envían por medio de sus móviles no son en realidad anónimos
ni privados. Y que entiendan que otros pueden reenviarlo sin su
consentimiento. Menciónales el daño que les puede hacer a largo plazo
que determinadas personas encuentren esas fotos en la Red (profesores,
empresas, novios… y por supuesto también pederastas). Edúcales sobre los
peligros que ocasionan ciertas prácticas, cuéntales ejemplos reales
e insísteles periódicamente porque a los adolescentes les suele costar
comprender el verdadero alcance de las cosas que hacen. Mantén siempre
abierto un diálogo sobre el tema y comenta nuevos casos que lleguen a
tus oídos, e intenta que ellos también te cuenten los que se comenten
entre sus amigos y en el colegio.



Entérate de con quién se comunican. ¿Con
quién hablan en el ciberespacio? ¿A quién envían y de quién reciben
mensajes y llamadas en sus móviles? ¿Quiénes son sus amigos en las redes sociales online?
Supervisar su cibercomunicación no convierte a una madre o un padre en
cotillas: es parte de nuestra responsabilidad para con ellos.


¿Realmente les hace bien el móvil? ¿Realmente lo necesitan? Ponles un límite de uso. Un informe científico independiente encargado por el gobierno británico
advertía ya en 2000 de que las consecuencias de las ondas producidas
por los teléfonos móviles afectan especialmente a los cerebros aún en
desarrollo de los niños y adolescentes
y que las consecuencias a largo
plazo podrían ser graves. 

Por precaución aconsejaba que los menores sólo
usen los móviles para situaciones de emergencia. El móvil no es un
juguete: es un potente generador de microondas que nuestros hijos
utilizan durante horas a muy pocos milímetros de su cerebro y cuyos
efectos a largo plazo sobre su salud aún no son conocidos, aunque un nuevo estudio internacional parece confirmar la relación con el cáncer.

 El usarlo cuando hay poca cobertura también implica mayor
riesgo, al obligar al terminal a emitir con más potencia. Por supuesto,
un SMS implica menor radiación que una conversación, porque no se aplica
el teléfono a la oreja ni se emiten durante más que unos breves
segundos.


Tú pones las normas: También online. Del
mismo modo que les pones hora para llegar a casa o sobre otros aspectos,
también debes dejarles claro qué es lo que admites que hagan en la Red y
con sus móviles. Y recuérdaselo de vez en cuando.


Que cuenten contigo. …Y si algo falla o
alguien los molesta o su información acaba donde no debe, que sepan que
estarás ahí para ayudarles, y que no teman contarte cualquier problema
online o con sus móviles. Ten cuidado de que no se sientan avergonzados
por ti ni humillados.


Infórmate sobre riesgos asociados. El ciberacoso, el ciberbullying y el grooming
son problemas en ocasiones asociados o derivados del sexting. Infórmate
también sobre ellos. Y aconseja a tus hijos que estén al tanto sobre
las repercusiones legales de sus actos.

Si pese a todo, haces sexting…


Si a pesar de todo decides hacer sexting, debes tener en cuenta las siguientes recomendaciones para tratar de minimizar los posibles problemas.

Evita que la foto muestre tu rostro, para
evitar que se relacione contigo en caso de difundirse.


Piensa muy bien a quién se lo mandas y
cuándo se lo mandas.
Cuanta menos confianza tengas con esa persona, más
riesgo correrás de que difunda tu foto, mostrándosela o reenviándosela a
otras personas.

Hacer sexting para ligar (coquetear, flirtear…) es especialmente arriesgado. Puede parecer muy excitante pero supone un alto nivel de riesgo pues en
estos casos no se suele tener aún suficiente confianza con la persona a
quien se lo envías y no puedes tener ninguna seguridad de lo que hará
con ella, aunque le pidas expresamente discreción.

Aunque tengas confianza con la persona a quien le envías la imagen…
ten en cuenta que a veces las personas en quienes confiamos nos
traicionan o simplemente, por descuido o ignorancia de los peligros,
acaban poniéndonos en peligro.

Envía preferiblemente imágenes encriptadas.
Si la imagen la envías por Internet, cualquier ordenador que esté entre
el tuyo y el del receptor (servidores, encaminadores, etc.) podrá ver la
imagen. 

Borra siempre. Es posiblemente el consejo
más importante para el receptor. Si alguien ha confiado tanto en ti como
para mandarte una foto o mensaje de sexting, no desmerezcas esa
confianza y en cuanto la hayas visto, bórrala. Opcionalmente puedes
conservarla encriptada y a buen recaudo: usa un buen programa de
encriptación y una contraseña larga y difícil de adivinar.

Asegúrate de que tu imagen no lleve coordenadas de geolocalización.

Evita el sexting cuando estés demasiado excitado/a.
Es más probable que en ese estado cometas errores, por ejemplo al
elegir el destinatario, o que caigas en algún otro descuido peligroso.



Cuando una relación termina… es muy
recomendable pedirle a tu expareja o exligue que elimine todas las fotos
sexuales o comprometidas que pueda tener de ti en su móvil
, ordenador y
en el correo electrónico. Nunca estarás seguro/a del todo de que lo ha
hecho, ¡por eso es tan arriesgado hacer sexting incluso con tu pareja!

 
MªCarmen Martínez

Co-directora de psycospirity

 

El equipo de Psycospirity

2 comentarios en «¿Qué es el sexting?»

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