Como hablabamos anteriormente sobre la memoria, vamos a ver la importancia de varios procesos como son la emoción y la motivación sobre ésta:

La motivación 

Para activar el proceso de memorización el primer punto importante del aprendizaje es la motivación.  La motivación proporciona al organismo la energía necearia para la acción. A raíz de esta surge la atención y el interés. Los objetivos conscientes que se marque la persona tienen una influencia y un impacto fundamental
Para que un hecho determinado quede
registrado en nuestra memoria, debemos estar interesados en lo que
estamos oyendo, viendo o haciendo.
Algunas personas afirman tener poca
memoria porque no recuerdan algún nombre o número de teléfono, pero no
es que les falte memoria, sino atención.

A veces, lo que queremos es olvidar algún acontecimiento. Y es que
todos tenemos recuerdos guardados en el rincón más profundo de nuestra memoria,
como si estuvieran en el fondo de un saco firmemente atado. El problema
surge cuando algo o alguien –a veces, nosotros mismos– desata la
cuerda, y el saco se abre: el recuerdo salta a la memoria y,
con él, reaparecen los miedos o las penas que hicieron que lo
enterráramos. Esto puede suceder a cualquier edad con la misma
intensidad y hacer mucho daño.
Lo ideal sería que todo, incluso los hechos dolorosos, tuviera reservado un lugar en nuestra memoria, porque todo forma parte de nuestra vida. Pero eso no depende solo de nuestra voluntad.

Emoción
Las emociones pueden actuar a la vez como acelerador
y como freno. Todos lo hemos experimentado alguna vez: los hechos que
recordamos mejor son aquellos que, independientemente de que sean
agradables o desagradables, más nos han conmovido y marcado.


La emoción también puede hacernos perder la memoria, como les ocurre, por ejemplo, a los escolares y a los actores que se bloquean en el momento de hablar en público.

Bower averiguó que las personas tristes recordaban mejor los detalles de
una historia triste que las que estaban contentas cuando la leyeron.
Llamó a este fenómeno “procesamiento congruente con el estado de ánimo” y concluyó que la memoria episódica
(de situaciones y escenas) está especialmente vinculada a las
emociones. Los hechos y las emociones se almacenan juntos, y recordamos
mejor la información congruente con nuestro estado de ánimo, tanto
cuando sucedió como cuando lo recordamos.

MªCarmen Martínez

El equipo de Psycospirity

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