Este síndrome recibe su nombre por un hecho acontecido en Estocolmo (Suecia), concretamente en el banco  Kreditbanken, en Norrmalms. donde las víctimas de un secuestro (3 mujeres y un hombre), defendieron a sus captores incluso una vez finalizado el secuestro, que duró 6 días; es más, a este “fenómeno” insólito, se le añade que una de las mujeres secuestradas, acabó comprometiéndose con uno de sus captores.

¿Qué es el síndrome de estocolmo?

El síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la persona detenida contra su voluntad, o secuestrada, desarrolla cierta relación de complicidad con su captor. En algunos casos, dichas víctimas pueden acabar ayudando a sus captores a evadir a la policía u otros obstáculos que puedan presentarse durante la huída o evasión.
Causas del Síndrome de Estocolmo
Hay tres factores o causas principales por las que una víctima de secuestro o detención puede acabar desarrollando el síndrome de estocolmo:

  • La duración del secuestro o detención dura varios días.
  • Hay contacto continuo entre captor y víctima, o lo que es lo mismo, los rehenes no permanecen en estancias separadas a sus captores.
  • Los captores muestran bondad y cierta empatía con los rehenes, y son reacios, generalmente, a emplear el castigo físico (algo que imposibilitaría el desarrollo del síndrome de estocolmo en un 98% de las ocasiones).

Síndrome de estocolmo doméstico
Aunque aparentemente el concepto de “doméstico” puede parecer más cercano que el síndrome de estocolmo convencional, a menudo es más nocivo, ya que la vida de la víctima está en constante peligro y ya ha pasado por situaciones relativamente agresivas, aunque acabe justificando los actos de su agresor, que mayormente suele ser su pareja sentimental.
En estos casos aconsejamos denunciar, si es usted una persona que ha sido vejada/agredida por su pareja y no sabe como afrontar dicha situación, no lo dude y denúncielo en un juzgado lo antes posible.
¿Cómo se trata el síndrome de Estocolmo?
A menudo, tras un secuestro donde la víctima ha desarrollado el síndrome de estocolmo, la separación de ésta de su captor, puede ser muy difícil y dolorosa; seguramente sienta un vacío interior que le resultará complicado suplir los primeros días tras el secuestro.
Los expertos aconsejan tratar este síndrome con una terapia intensiva, repleta, sobretodo de todo el apoyo y el amor de la familia de la víctima. En algunos casos pueden pasar varios años hasta que la persona que ha sufrido y desarrollado el síndrome de estocolmo acabe superándolo. Son vínculos increíblemente complicados de deshacer.
Cabe destacar, asimismo, que el Síndrome de Estocolmo es un fenómeno psicopatológico que carece de entidad diagnóstica propia.Por tanto, un aspecto a considerar es que no merece, según el criterio de muchos expertos, la denominación de “síndrome”.
Nunca dicho fenómeno se ha caracterizado como un conjunto clínico de signos y síntomas bajo una misma entidad para considerarse una categoría psicopatológica con diagnóstico diferenciado. Por tanto, dicho síndrome no aparece ni ha aparecido nunca en los principales sistemas diagnósticos que utilizan los profesionales en la práctica clínica:
  • El Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) de la Asociación Americana de Psiquiatría.
  • La Clasificación Internacional de enfermedades (CIE-10) de la Organización Mundial de la Salud.

Las manifestaciones del síndrome de Estocolmo pueden resultar más una reacción y un comportamiento determinado ante una situación concreta y no tanto un proceso psicopatológico como tal.

El síndrome presenta signos y síntomas pero pese a ello, no están agrupados bajo un mismo conjunto diagnóstico ni presenta un modelo explicativo y descriptivo, de modo que sus explicaciones son hipótesis aisladas.
Todo ello se debe probablemente a que se desconoce su naturaleza y que además, los investigadores y diferentes autores han dedicado pocos esfuerzos a estudiarlo e investigar sobre él.
Muchos de ellos, llegan incluso a dudar de su existencia y consideran que más bien se trata de un “mito”.
Asimismo, muchos autores inciden en su baja tasa de incidencia y al suceder únicamente durante secuestros o cautiverios, el posible número de casos disminuye.
Por todo ello, resulta complicado estudiar estos casos, lo que dificulta su observación clínica durante todo el proceso.
Anaís Martínez Jimeno.


El equipo de Psycospirity

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