Slow Parenting, ¿Qué es?
Slow Parenting o crianza lenta es un estilo de paternidad simplificado, paciente y
consciente,
  que
propone dejar a los niños desarrollarse en función de sus propios logros sin controlar rígidamente o en exceso su formación, ocio y
seguridad, es decir,
sin prisas en el día a día, adquiriendo aprendizajes a su
ritmo, sin saltarse etapas, y disfrutando de tiempo libre no planificado ni
estructurado, incluso con momentos de aburrimiento.
Origen del Slow Parenting o crianza
lenta:
Esta
filosofía de vida se debe a
 enfermera canadiense Jean
Alice Rowcliffe
, que trabajó más de 30 años
como cuidadora en hogares de EEUU y Reino Unido (trabajando incluso para la
Casa Real Británica). Toda esta experiencia acumulada y el contacto con muy
diversas familias la llevó a embarcarse en una particular misión: recordar a las familias el valor de la paternidad en
sí, enseñarlas a relajar el ritmo de crianza disfrutando de cada momento del
desarrollo del niño.
 Considera
que no es necesario organizar cada minuto de la vida de los pequeños, porque
ellos ya cuentan con una forma de aprendizaje: el juego. En efecto, uno de los
lemas de este estilo educativo dice: “el trabajo de
los niños es jugar”.
Rowcliffe reacciona contra la cultura de la
sobre-estimulación, obsesionada con la perfección y la preparación, ultra
planificada y que sólo
valora el logro.
 Este
tipo de educación produce niños que carecen de herramientas para el autodescubrimiento y la exploración. Por el contrario, el Slow Parenting cuenta con un 
decálogo en que se
insta al juego, a reducir el contacto con la tecnología y aumentarlo con la naturaleza,
que recupera el sentido de
comunidad y de familia
como primeras escuelas del niño e
insiste en que los niños necesitan
límites y momentos de tranquilidad, frente
a la saturación y las apretadas agendas de hoy en día.
Principios claves del Slow Parentmg:
  • Respetar
    los ritmos de crecimiento de los niños
    : los niños aprenden a comer de
    manera autónoma, a dejar usar 
    pañal, a hablar o a
    jugar solos. Esto ellos lo hacen cuando están preparados, no cuando
    nosotros lo planificamos.
  • Dejar
    de estructurar las etapas evolutivas de nuestros niños ayudará a que
    maduren y configuren su personalidad con la idea de ir afianzando sus
    pasos de manera lenta y segura.
  • Hay
    que cuidar mucho tanto la calidad como la cantidad en el tiempo 
    que se les dedica
    a los niños. Los niños nos necesitan, pues somos su fuente de afecto y su
    anclaje ante la vida. La clave está en buscar aquellos ratos que no exijan
    prisas para entregarnos a nuestros niños.
  • Otro
    punto clave es la comunicación.
     Necesitamos sentarnos a hablar con
    ellos y a darles explicaciones. Así, como señala la experta Ana
    Etnchenique perteneciente a la asociación 
    Slow People“la
    prisa es negativa, no explicar las cosas con calma puede dar lugar a equívocos.
    Hay que crear el clima para que los críos hagan preguntas y dar tiempo
    para que todo quede redondeado y que no queden flecos. Cualquier tema
    contado con calma y con entusiasmo capta el interés de los niños. Pero
    para eso hay que vivirlo, creértelo. Todo se queda dentro si no tienes
    tiempo para sacarlo”
Actividades para disfrutar el Slow parentig:
El tiempo libre de nuestros hijos es otra
de las cuestiones a abordar para lograr el slow parenting o
la crianza lenta. Tienen que
disponer de un ocio suficiente
y de calidad
, con actividades que respondan a sus inquietudes e
ilusiones, e incluso con momentos de aburrimiento. Su tiempo libre no debe
estar tan estructurado por nosotros, ni lleno de demasiadas actividades que les
lleven a ser más exitosos y que les exijan estudiar más y conseguir cada vez
más objetivos; esto es una fuente de sobrestimulación y 
estrés para
ellos.
Hay que buscar un equilibrio. Potenciar más su imaginación, darles
oportunidad de que inventen cosas y apostar por la creatividad. Actividades
creativas y relajantes
 como
el dibujo, las artes, o incluso la jardinería o modelar barro, son muy
interesantes. Los niños siempre deben tener papel y lápices a mano, para poder
expresarse de esta forma. Y la 
lectura es primordial.
También será beneficioso que
hagan 
ejercicio y actividades que
les ayuden a relajarse, como el 
yoga infantil, para hacer frente a ese ritmo de vida frenético al que a veces están
sometidos. 
 El juego debe estar presente siempre en su día a día,
aunque se vayan haciendo mayores. Y, según la filosofía slow, que sea un juego libre sin mucha
intervención adulta y con menos juguetes comerciales, en beneficio de más
oportunidades para la imaginación.
Además, esta forma de vida lenta apuesta por más contacto con la naturaleza y menos con la tecnología.
Beneficios del Slow Parenting en los
niños:
Según numerosos estudios e investigaciones, los niños cada vez sufren más estrés, incluso
en edades muy tempranas. Ya de por sí esto es preocupante pero, además, hay que
tener en cuenta que ellos no lo pueden gestionar como los adultos y les afecta
en lo emocional y también en su 
rendimiento escolar. Ana
Etchenique, de la asociación Slow People,
lo tiene claro: “el enemigo de la humanidad es el estrés. El movimiento slow es
una reacción a esta vida tan absurda que llevamos”.
Alejar las prisas proporcionará un montón de beneficios para nuestros hijos estos son algunos:
·        
Teniendo más tiempo pueden explorar el mundo a su ritmo y
aprenden a correr riesgos y a cometer errores.
·        
Dándoles la oportunidad de reflexionar despacio aprenden a pensar
por sí mismos
. Con las prisas sólo hacen lo que se les dice, sin plantearse
el porqué de las cosas.
·        
Si no se les carga de tantas tareas están más descansados
y disfrutan más de lo que hacen
. Si están agotados no rinden bien  y esto también les lleva a aburrirse con
mayor facilidad.
·        
Las prisas y el estrés hacen que los adultos nos portemos con
ellos con más brusquedad y gritemos, se generen malos modos, e incluso
discusiones. Los ratos pausados son propicios para tratarles con afecto y
demostrar el verdadero amor que sentimos por ellos. Esto fortalecerá su
autoestima.
·        
Desacelerar e ir al ritmo de los niños, en vez de obligarles a que
ellos sigan nuestro ritmo, evitará comportamientos
hiperactivos.
La espera es el
mayor impedimento del vivir, porque depende del mañana y pierde el día de hoy.
Dispones de lo que está en manos de la fortuna y abandonas lo que está en las
tuyas. ¿Cuál es tu propósito? ¿Por qué te adelantas tanto? Todo porvenir es
incierto: vive, pues, desde ahora”.
-Lucio
Anneo Séneca (“De la brevedad de la vida”)-
Juana Mª
Córcoles
Colaboradora
de Spycospirity.

El equipo de Psycospirity

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