Ésta técnica, consiste, en hacer preguntas empáticas y en
mostrarnos de acuerdo en lo posible: en todo, en parte o en su derecho a ver
las cosas como las ve.
Nos van a servir para afrontar diferentes tipos de
comportamiento irracional, como:

Manejar a personas irascibles:

Ésta técnica desarmante nos servirá para reducir la ira de
tu interlocutor y consta de cuatro pasos:
  1. Frenar la tendencia a enfadarte tú también. Cuida lo que te
    dices a ti mismo. Piensa que, aunque el otro se muestre muy irracional, tiene
    derecho a hacer una tontería como esa, y que ello no te obliga a ti a alterarte
    también, sino que puedes elegir lo que piensas, haces y sientes.
  2. Tratar de comprender su punto de vista pidiéndole detalles.
    Hazle preguntas empáticas para comprenderle y demostrarle que entiendes cuál es
    el problema por el que está irritado. Deja que hable y explique su punto de
    vista si lo desea. Escúchale atentamente, y reformula lo que piensa y siente,
    preguntándole si lo has comprendido bien. Por ej: “Veo que estas muy disgustado”,
    ¿Es esto lo que te ha hecho enfadar?, etc. Así evitamos también la tendencia a “adivinar
    lo que piensa el otro”, con el consiguiente riesgo de equivocarnos.
  3. Mostrarte de acuerdo en lo posible. Para calmar a una
    persona que está muy alterada conviene mostrarnos de acuerdo con ella en lo
    posible: en todo, en parte, en su derecho a ver las cosas como las ve, o en que
    es lógico que esté irritada, dada su percepción de las cosas.
  4. Cuando esté calmado explicar tu punto de vista, y si hay algún
    problema buscarle solución. Una vez que se ha tranquilizado, podrás exponerle
    como ves tú las cosas (sin dejar de mostrarte empático) y, cuando exista un
    problema real, podrás plantear soluciones al mismo.

Manejar enfados silenciosos:

También podemos usarla para manejar a esas personas que se
enfadan y se muestran hostiles, pero no quieren hablar del asunto por el que están
disgustados. En esos casos conviene preguntarle empáticamente qué le ocurre, u
si no responde, mostrarnos de acuerdo con su derecho a guardar silencio diciéndole.
Por ej: “veo que no te apetece comentarme qué te pasa. Cuando lo desees, me
gustaría hablarlo”.

Manejar a personas obstinadas y discutidoras:

Para ayudar a razonar a este tipo de personas, podemos
utilizar la técnica desarmante, pidiéndoles detalles, empatizando,  y mostrándonos de acuerdo, en lo posible, con
sus opiniones. Esto suele ser útil porque cuando percibimos que el otro no
respeta nuestras opiniones, tendemos a ponernos a la defensiva, manteniendo
obstinadamente nuestras ideas y rechazando las suyas. Pero si sentimos que la
otra persona nos respeta y trata de entendernos, también es más probable que
hagamos lo mismo.

Manejar a personas que se quejan demasiado:

Cuando las personas se quejan continuamente de los demás, de
la vida o de cualquier dificultad, suelen resultarnos molestos porque no
sabemos cómo tratarnos.
Nuestra respuesta suele ser darles consejos para tratar de
ayudarles a resolver sus problemas o para convencerles de que vean las cosas de
forma más positiva.
Pero, mec, error, muchas veces el otro reacciona mal porque
lo que realmente desea es expresar sus quejas y que les escuchemos y le demos
la razón, aunque solo sea en parte.
Por tanto, en ocasiones, puede ser útil usar la técnica
desarmante, escuchándoles empáticamente y mostrándonos de acuerdo en todo, en
parte, en su derecho a verlo así o en que es lógico que se sientan molestos,
dada su visión de las cosas.

Esperamos que esta técnica os sirva a muchos y si lo practicáis
nos comentáis que tal os ha ido 😛
A.M.J.
Psycospirity.

El equipo de Psycospirity

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