El Trastorno Dismórfico Corporal, anteriormente
    conocido como dismorfofobia, es un trastorno relacionado con
    la preocupación excesiva por la propia imagen corporal. 
    Las personas que sufren este trastorno sienten una
    gran ansiedad y la percepción irracional sobre su propio cuerpo que acaba
    provocando efectos destructivos en su vida, y que les lleva a desarrollar
    hábitos que resultan negativos para su bienestar, como por ejemplo mirarse en
    el espejo en exceso (aunque también existen los que por el contrario los evitan
    en exceso).
    Estos hábitos tienen un impacto significativo en cómo estas
    personas viven su día a día y merman su autoestima, provoca que la persona
    llegue a no relacionarse con los demás por miedo a que le critiquen o se rían
    del defecto que ellos piensan que padecen (ya que éste en realidad es
    imaginario), de tal forma que inclusive pueden llegar a perder sus habilidades
    sociales.
    Se trata de una psicopatología que comienza en la
    adolescencia y afecta tanto al sexo masculino como femenino.
    Estos son los defectos imaginarios más frecuentes en estas
    personas:
    • Cabello
    • Nariz
    • Piel
    • Ojos
    • Cabeza
      o rostro
    • Constitución
      corporal
    • Labios
    • Mentón
      Estómago o cintura
    • Dientes 
    • Piernas/rodillas
    • Pechos/músculos
      corporales
    • Orejas
    • Mejillas
    • Trasero
    • Pene
    • Brazos
    • Cuello
    • Frente 
    • Músculos
    • Hombros
    • Caderas
    Cómo
    se siente una persona con Trastorno Dismórfico Corporal (TCD)
    • Tienen
      una percepción negativa de su imagen corporal
    • Sentimientos
      de vergüenza, culpa o soledad
    • Suelen
      aislarse y evitar las situaciones que pueden provocar ansiedad o malestar
    • Depresión o
      ansiedad
    • Suelen
      utilizar fármacos u otras drogas
    • Autolesiones
    • Pensamientos
      suicidas
    Michael Jackson, el caso más famoso de Trastorno
    Dismórfico Corporal

    Señales
    del Trastorno Dismórfico Corporal
    • Obsesionarse
      con sus características faciales: nariz, ojos, pelo, barbilla, piel,
      labios, orejas…
    • Obsesionarse
      con áreas particulares del cuerpo, por ejemplo, pechos o genitales
    • Tener
      una percepción negativa de que alguna característica corporal y pensar que
      está fuera de proporción
    • Tener
      una percepción de que alguna característica corporal y pensar que es
      asimétrica
    • Verse
      demasiado delgado u obeso
    • Tener
      problemas de alimentación
    • Llevar
      a cabo conductas compulsivas para evitar la ansiedad de la obsesión: usar
      maquillaje cuando se está en público, peinarse de manera continua, ponerse
      ropa que tape el cuerpo, pasar por el quirófano constantemente o tomar
      medicación para adelgazar o ganar peso, etcétera
    • Creen
      que tienen imperfecciones irreales.
    • Preocupaciones
      constantes sobre las imperfecciones.
    • Quieren
      mejorar el aspecto que consideran problemático y pueden considerar
      tratamientos dermatológicos, cosméticos o cirugías estéticas.
    • Estos
      tratamientos no suelen resolver el problema.
    • Los
      tratamientos pueden ser realizados por ellos mismos o por otras personas y
      pueden llevar al empeoramiento del problema.
    • Pueden
      mostrar acciones repetitivas o compulsivas como camuflarse (con ropa,
      maquillaje o sombreros).
    • Se
      miran constantemente en el espejo o lo evitan.
    • Se
      pueden dar altos niveles de depresión y de fobia social.
    • Pensamientos
      suicidas.
    • La
      necesidad de pedir opinión sobre el propio físico a otras personas.
    • Evitar
      aparecer en fotos.
    Posibles causas y factores de riesgo del Trastorno
    Dismórfico Corporal
    No se conoce específicamente qué provoca el TDC,  Como
    ocurre con otros trastornos psicopatológicos, por lo tanto puede resultar de
    una combinación de factores:
    • Genéticas: algunos
      estudios han mostrado que el TDC es más común en personas cuyos familiares
      tienen también la condición, indicando que podría haber un gen asociado a
      este trastorno.
    • Ambientales: el
      ambiente, experiencias y cultura puede contribuir, especialmente si hay
      experiencias negativas relacionadas con el cuerpo o la autoimagen.
    • Cerebro: anormalidades
      en la estructura cerebral pueden jugar un rol.
    • Experiencias
      vitales negativas
      , como bullying.
    • Presión
      social o expectativas
       de belleza.
    • Tener otro
      trastorno psiquiátrico
       como ansiedad o depresión.
    • Tener familiares con
      el mismo trastorno.
    • Rasgos
      de personalidad
      , como baja autoestima.
    Tratamiento
    • Terapia
      cognitiva conductual (TCC)
    • Medicación
    • Terapia
      familiar
    Los individuos con Trastorno Dismórfico Corporal, suelen
    pensar, sentir o comportarse de la siguiente manera:
    Es posible que las personas con Trastorno Dismórfico
    Corporal no busquen ayuda, pues están demasiado preocupados por cómo les
    juzgará la gente o si pensarán que son muy vanidosos. Por tanto, muchos de
    estos individuos no reciben tratamiento hasta que llevan mucho tiempo
    experimentando esta patología.
    El TDC está englobado dentro de los  Trastornos Obsesivos-Compulsivos, y, por tanto, este
    tipo de pacientes desarrollan síntomas ansiosos y rutinas compulsivas. Pero
    claro, lo característico de este trastorno es la fijación excesiva por
    la propia imagen corporal, que les lleva a verse mal frente al espejo y
    magnificar lo que no les gusta de su cuerpo.
    Las obsesiones sobre el propio cuerpo son tan frecuentes
    que estas personas pueden pasar varias horas al día pensando negativamente sobre
    su apariencia física. Además, suelen concentrarse en un área específica de su
    cuerpo que les provocan una ansiedad constante.
    Es evidente que la cultura de la imagen y la
    influencia de los medios de comunicación, que nos convierte en objetos más que
    en sujetos, ejerce una influencia determinante en cómo percibimos nuestro
    propio cuerpo, Estamos continuamente rodeados de revistas y anuncios que nos
    envían el mensaje de que dicen que si no tenemos el cuerpo perfecto no valemos
    nada. La mejor manera de contrarrestar esta influencia negativa es la educación
    desde edades tempranas para que valoremos otras cosas en la vida.
    Las personas que sufren TDC pueden haber desarrollado una
    percepción negativa de su propia imagen fruto de haber sido acosado
    durante la adolescencia (aunque también en edades más tempranas o más
    tardías), cuando el individuo es más sensible sobre su apariencia corporal.
    Además, las burlas de los compañeros de escuela pueden causar este tipo de
    trastorno.
    La baja autoestima puede ser una consecuencia del
    TDC aunque también una causa, lo que puede provocar que un individuo se vea
    peor de lo que está. Por ejemplo, que piense que le sobran kilos.
    El miedo a no tener amigos o pareja puede provocar que un individuo
    desarrolle patrones de pensamiento que le lleven a sufrir TDC. Por ejemplo, si
    una persona piensa que gracias a la apariencia puede tener más amigos y ser más
    popular, la presión extra para conseguirlo puede llevarle a sufrir TDC.
    Las personas perfeccionistas son muy duras consigo
    mismas y se exigen mucho. Su obsesión por la perfección puede estar centrada en
    su apariencia física, que les predispone a sufrir TDC. 
    Cuando una persona sufre este trastorno, lo primero
    que debe hacer es aceptarlo y buscar ayuda. Es necesario que la persona hable
    con sus familiares o amigos cercanos para no sentirse solo. El siguiente paso
    es buscar ayuda profesional. Seguramente la primera persona con la que contacte
    es el médico de cabecera.
    El médico de cabecera puede hacer un primer diagnóstico,
    pero es necesario contactar con un psicólogo especializado en el tema, pues es
    necesario reeducar al individuo para que adquiera patrones de comportamiento
    positivos y patrones de pensamiento realistas.
    La terapia cognitivo conductual (TCC) suele
    ser el tratamiento por excelencia en este tipo de trastorno, aunque no todos
    los tratamientos funcionan para todo el mundo. El objetivo del terapeuta
    cognitivo conductual es identificar las conexiones entre los
    pensamientos, sentimientos y el comportamiento del paciente
    , para que éste
    pueda adquirir habilidades prácticas para superar este trastorno. La terapia
    puede ser grupal o individual.
    En el tratamiento del TDC, la terapia cognitivo
    conductual, normalmente, se centrará en la actitud del individuo hacia su
    propio cuerpo y su apariencia física, con el objetivo de reducir la
    necesidad de llevar a cabo comportamientos negativos y ayudar al paciente a
    sentirse menos ansioso respecto a su propia imagen corporal. Distintas técnicas
    cognitivo conductuales suelen emplearse: como técnicas expositivas, habilidades
    sociales y reestructuración cognitiva. Se cree que ésta terapia puede
    mejorar las conexiones entre el cortex orbitofrontal y la amígdala.
    En el tratamiento farmacológico se
    incluyen inhibidores
    selectivos de la recaptación de serotonina
     (ISRS), que pueden ayudar a
    controlar los síntomas obsesivos. Estos ISRS son un tipo de antidepresivos (de
    los cuales hablaremos en los siguientes post) que incrementan los niveles de
    serotonina en el cerebro.
    El apoyo social es
    importante para que el tratamiento sea exitoso, siendo importante que la
    familia sepa qué es el TDC y cómo deben actuar para tratarlo.
    “Eres tan increíble cómo te dejas a ti
    mismo serlo”
    Anaís Martinez Jimeno.

El equipo de Psycospirity

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