Este trastorno fue descrito inicialmente por Hallopeau.
Es otra de las novedades destacables en el DSM-5, no en lo que se refiere a su definición, sino a su inclusión en un nuevo capitulo del DSM 5 prescindiendo de su vinculación al los trastornos del control de los impulsos no recogidos en otros apartados y pasando a ser ahora un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo. Además se añade el nombre el matiz de trastorno por arranque de pelo que no estaba incluido en la versión anterior.
Cabe señalar la eliminación de la variable tensión/alivio que vamos a explicar ahora después por disminuir la operatividad de los criterios.

La tricotilomania en el DSM IV TR:
Características esenciales son la realización de un arrancamiento recurrente de cabello que da lugar a una pérdida perceptible de cabello. La persona experimenta una incapacidad para resistirse al impulso y se evidencia tensión/placer relacionada con el acto de arrancarse el pelo ( tensión previa al acto y consiguiente sensación de alivio o placer al llevarlo a cabo).
Generalmente el comportamiento de tricotilomanía no se lleva a cabo delante de otras personas y no es raro que se den conductas de evitación ante situaciones sociales y negación del problema por parte del individuo diagnosticado.
La tricotilomania puede estar asociada a comportamientos como morderse las uñas, rascarse, y hacerse excoriaciones.
El examen de la raíz del pelo, el retorcimiento o la sujeción de la trenza entre los dientes, y la tricofagia (que es comer cabellos) también se pueden dar. Algunas personas tienen la necesidad de arrancar el pelo a otras, y en ocasiones, tratan de encontrar oportunidades para hacerlo subrepticiamente. Pueden arrancar el pelo de animales, muñecas, materiales fibrosos…
Las circunstancias estresantes pueden favorecer que los comportamientos característicos de la tricotilomanía aumenten en frecuencia.
Por otra parte, este trastorno puede encontrarse asociado a trastornos del estado de animo, de ansiedad o “retraso mental”.
Puede haber arrancamiento de pelo en cualquier zona del cuerpo.
No parece existir dolor en el arrancamiento de pelo, y puede haber prurito en las zonas afectadas. Existe predilección por zonas coronales o parietales de la cabeza y el pelo se caracteriza por su fragilidad.
La llamada tricofagia puede provocar anemia, dolor abdominal, náuseas y vómitos, obstrucción abdominal e incluso perforación.

Prevalencia:
En adultos y adolescentes sobre 1% – 2%, Las mujeres suelen tener mayor afectación que los varones, con un ratio de 10:1( si hay una notable diferencia entre sexos). En niños con tricotilomanía no se observan diferencias en la prevalencia.
Desarrollo y curso:
El arrancamiento de cabello puede ser visto en niños y este comportamiento se resuelve típicamente durante el desarrollo temprano. El inicio del trastorno coincide, o se sigue del inicio de la pubertad.
Las zonas donde la persona se arranca el cabello pueden ir variando a lo largo del tiempo.
El curso habitual de esta patología es crónico, con aumento o disminución sintomática si no es tratado- Los síntomas, en mujeres, pueden relacionarse también con cambios hormonales.
En algunas personas este trastorno puede durar semanas, meses o años. Una minoría delos individuos presentan una remisión del trastorno sin recaídas después de unos años de su inicio.

Factores de riesgo y pronóstico:
Aspectos relacionados con la genética y fisiología. Parece que se ha encontrado evidencia para una vulnerabilidad a la tricotilomanía. Este trastorno es común en individuos con TOC y sus familiares de primer grado en comparación con la población general.


Aspectos culturales relacionados y consecuencias funcionales:
Aparece de forma semejante en diferentes culturas, aunque hay escasez de datos de regiones no occidentales. Por otro lado, tricotilomanía se asocia con malestar así como afectación en las áreas social y ocupacional. La alteración provoca un daño irreversible en el crecimiento del cabello y su calidad. Aunque de forma infrecuente, hay otras consecuencias como la púrpura, daño musculoesquelético, o daño dental. La tricofagía puede llevar a tricobezoareas, con la subsecuente anemia, dolor abdominal, etc..como hemos comentado anteriormente.

Diagnostico diferencial:
Habría 6 condicoines a tener en cuenta de cara a la realización de un buen diagnóstico diferencial:

  • Manipulacion normal del cabello,
  • otros TOC y relacionados
  • Trastorno del neurodesarrollo
  • Trastorno psicótico
  • Otras condiciones médicas
  • Trastornos inducidos por sustancias/ medicación.
Comorbilidad:
Suele acompañarse de ortos trastornos. Los más comunes son el Tx depresivo mayor y el tx por excoriación. Pellizcarse la piel o morderse las uñas también es habitual en la mayoría de los individuos con tricotilomanía, pudiendo derivar en la necesidad de un diagnóstico adicional de trastorno del espectro obsesivo compulsivo.
Etiología:
La mayor parte de los autores señalan que este trastorno tiene múltiples causas.
Media el estrés como desencadenante y actúa sobre un sustrato biológico alterado.
El patrón repetitivo de la conducta sugiere la implicación de los circuitos de la corteza orbitrofontal y ganglios basales y estudios con neuroimagen con RMN y PET así lo demuestran y también la alteración visoespacial en las vías corticoestriadas.
Otras explicaciones psicosociales, encuentran en los antecedentes la desaparición de algún miembro de la familia, la separación de los padres, el nacimiento de hermanos y en el 58% de los casos ha habido cuadros depresivos mas o menos graves.
Posteriormente el consumo de sustancias puede potenciar este tipo de conductas.
Hasta el momento los únicos rasgos de personalidad asociados a la tricotilomanía son los de la personalidad boderline.
Tratamiento:
Actualmente se mezclan medidas psicológicas, psicofarmacológicas y dermatológicas. La terapia conductual parece ser efectiva pero los estudios son escasos. La técnica de la inversión del hábito cuenta con une studio controlado y aleatorizado que la avala.
Los fármacos utilizados esteroides y antihistamínicos indicados por el dermatólogo y a nivel psiquiátrico los antidepresivos como la clomipramina y los IRSS, los ansiolíticos, antipsicóticos y el litio.
Como siempre decimos, si estos síntomas te resultan familiares, no dudes en acudir a un especialista.
Anaís Martínez Jimeno.
Psicología Clínica, vol 1, CEDE
El equipo de Psycospirity

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